Levantar la mirada y planificar más allá de un contexto de supervivencia

Al hablar en el 16º Seminario de Comercialización de Granos organizado por Globaltecnos SA y Aacrea, dijo que “ese tipo de escenarios generalmente se desarrollan a fuego más lento que los de crisis. Vienen impuestos desde afuera y exigen adaptarse a realidades que el empresario no provocó; además, nunca se sabe cuánto pueden durar, ni si serán los últimos”. 
 
Los contextos de supervivencia generalmente provocan conductas defensivas en las empresas: “todos buscan protegerse y eso agrega angustia, tensión y otros problemas a la causa original”, explicó el orador.
 
Además, en estos escenarios se pueden experimentar distintos estados emocionales: victimización, enojo, no aceptación de una nueva realidad. Esos sentimientos deberían ser reemplazados por la toma de conciencia de que las cosas cambiaron y de que hay que adaptarse a eso.  
 
En contextos inciertos también se presentan oportunidades, cómo ocupar el lugar de un competidor confundido o debilitado y captar colaboradores de valor para proyectos trascendentes.
 
Actitudes positivas
 
“En los contextos de supervivencia, además de cuidar los activos materiales, hay que cuidar los intangibles: nuestra reputación, los talentos de la empresa, nuestros clientes y socios estratégicos”, aconsejó Barusso.
 
En estos escenarios delicados, hay que orientar el tiempo y la energía del empresario a los temas centrales, al modelo de compañía que se quiere mantener y no a actividades o negocios no probados suficientemente”, agregó.
 
También hay que construir capacidades para fortalecer a la empresa, haciendo foco en la recuperación de la visión y de la alineación de todos los integrantes con ella. Asimismo, hay que tender puentes con la comunidad y desarrollar un liderazgo que contenga al personal en los malos momentos.  
 
“En un contexto complejo como el actual, no es conveniente que el empresario tome la actitud de desensillar hasta que aclare dentro de 400 días, sino levantar la mirada e invertir su tiempo en repensar su empresa a largo plazo, trabajando con una visión optimista de la realidad, más allá de la coyuntura presente.    
 
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