Cómo controlar los insectos en soja

Los expertos explican cuál es el manejo adecuado y cómo tiene que estar calibrado el equipo para una mejor pulverización.

El cultivo de soja está ampliamente extendido en Argentina, adaptándose las fechas de siembra entre noviembre y enero según las particularidades de cada zona, variando entre ciclos y grupos de madurez. Durante todo el ciclo del cultivo existen amenazas tales como enfermedades, malezas e insectos que pueden afectar el crecimiento y desarrollo de la soja, pudiendo ser de mayor o menor magnitud en función de las condiciones ambientales, del historial del lote y la zona, de la tecnología utilizada, del comportamiento propio de la plaga y del manejo agronómico. Desde Grupo APC trataremos particularmente sobre las plagas insectiles y su manejo.

Entre las de mayor difusión en el cultivo de soja, encontramos:

Orugas cortadoras y defoliadoras

  • Anticarsia gemmatalis, “isoca de las leguminosas”: las larvas de primeros estadíos atacan las hojas consumiendo las partes tiernas, sin nervaduras. En ataques severos pueden consumir brotes, tallos tiernos, vainas y granos en formación.
  • Rachiplusia nu, “oruga medidora”: defoliadoras, consumen las hojas respetando las nervaduras, hasta todo el folíolo en ataques severos. El mayor daño lo causan las orugas del último estadío por la voracidad de su alimentación.
  • Helicoverpa gelotopoeon, “oruga bolillera”: atacan en distintos estadíos, cortando plántulas, defoliando, consumiendo brotes, vainas y granos. Mayor riesgo de ataque en condiciones de alta temperatura y baja humedad.
  • Spodoptera frugiperda, “oruga militar tardía”: se alimenta de brotes y tallos tiernos, actuando como cortadora en estadios iniciales del cultivo, y como defoliadora en estadios avanzados.

Complejo de chinches

Tienen impacto directo en el rendimiento por atacar directamente a flores y granos en formación, causando desde deformaciones y manchado hasta vaneo total por la inyección de saliva con toxinas. Causan daños como ninfa tanto como en estado adulto.

  • Nezara viridula, “chinche verde”
  • Piezodorus guildinii, “chinche de la alfalfa”
  • Edessa meditabunda, “alquiche chico”
  • Dichelops furcatus, “chinche de los cuernos”

Trips – Caliothrips phaseoli

Presentes en todo el ciclo del cultivo, su población aumenta en sequías y altas temperaturas. Raspan y succionan tejido foliar, generando desde manchado hasta defoliación.

Arañuela roja – Tetranychus urticae

Favorecidas por condiciones de alta temperatura y baja humedad relativa, se alimentan de tejidos vegetales causando clorosis hasta necrosis y tejen una tela fina típica.

Manejo

De acuerdo con lo establecido en el Manejo Integrado de Plagas (MIP), las estrategias de control se definen a partir de un correcto diagnóstico, basado en el monitoreo de la plaga y la evaluación de los daños. Es importante determinar la presencia e identificación de la plaga (incidencia) así como la densidad poblacional y la severidad de los perjuicios que causa, ya que en función de estos parámetros se definen los Umbrales de acción para un determinado estado fenológico del cultivo, que justifican el costo económico del control en distintas condiciones ambientales.

Claves para el manejo

Si se decide el control químico, para todas las plagas mencionadas la recomendación general es utilizar productos debidamente habilitados por el SENASA, tanto principios activos como aditivos, respetando las dosis de marbete.

“Para aumentar la eficiencia de control, es necesario incorporar tensioactivos que permiten mejorar la cobertura instantánea de los insectos, potenciando además la penetración cuticular”, explicó  la Ing. Agr. Verónica Hasenauer, Referente Técnico de Grupo APC. Por otro lado, dijo que “es benéfico su uso en el caso particular del ataque de arañuelas ya que permite que las gotas superen la retención causada por la tela y lleguen al blanco”.

El uso de aceites incrementa la vida útil de la gota protegiéndola en medios adversos, disminuyendo la evaporación ante las condiciones de altas temperaturas prevalecientes en el ciclo del cultivo, sobre todo cuando éstas se conjugan con baja humedad relativa tal como sucede en esta campaña 2022/23. En la actualidad, existen coadyuvantes de nueva generación que poseen estas cualidades en un mismo producto.

Calibración del equipo pulverizador

Otro factor clave para el manejo, es la calibración del equipo pulverizador que utilizaremos para aplicar los principios activos y lograr que lleguen al objetivo, de la forma más eficiente posible.

Cabe recordar, es necesario analizar el estado general del equipo, que todos los componentes estén funcionando correctamente y en buen estado: revisar la presión de las secciones, el desgaste de las boquillas, el estado de los filtros, el funcionamiento de los agitadores, estado de tuberías y abrazaderas, etc. Como parte de esto, también revisar la limpieza del equipo, verificando que el circuito de pulverización no contenga restos de otros principios activos que se hayan aplicado anteriormente y pueda perjudicar nuestro cultivo.

Al momento de la calibración, debemos tener en claro que debemos lograr para una aplicación eficiente de insecticidas:

Cobertura: entre 50 y 70 impactos por cm2.

Tamaño de gota: entre 100 y 200 micrones.

Uniformidad: se da por el Factor de Dispersión, debe ser los más cercano a 1 posible.

Estos resultados los podemos buscar realizando configuraciones del equipo considerando:

  • Volumen por Ha.
  • Presión
  • Velocidad de avance
  • Elección de boquillas

Para controlar y medir esto, el método más utilizado es a través de tarjetas hidrosensibles. Luego de analizar los resultados de las tarjetas hidrosensibles podremos tomar decisiones sobre los ajustes a realizar en la configuración de nuestro equipo.

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