La expansión de Pampa Energía: del gas de Vaca Muerta a los fertilizantes, la energía y los puertos

La compañía de Marcelo Mindlin acaba de ingresar al RIGI con su proyecto de una planta de urea en Bahía Blanca y, en paralelo, analiza construir un megapuerto en Timbúes y queda posicionada ante la privatización de la central termoeléctrica José de San Martín. Una estrategia que conecta energía, agroindustria, logística y exportaciones.

Pampa Energía está dando forma a una nueva etapa de expansión que excede su tradicional negocio de petróleo, gas y generación eléctrica. La compañía que conduce Marcelo Mindlin avanza simultáneamente en un proyecto industrial de US$2.700 millones, analiza la construcción de un nuevo puerto en Timbúes y podría quedar frente a una oportunidad adicional en el negocio eléctrico a partir de la privatización de la central termoeléctrica José de San Martín, ubicada precisamente en esa localidad santafesina.

El movimiento más importante acaba de recibir luz verde: el Gobierno nacional aprobó el ingreso al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) del proyecto de Pampa Energía para construir una planta de producción de urea granulada en Bahía Blanca. La iniciativa demandará una inversión de US$2.700 millones y tendrá una capacidad de producción de 2,1 millones de toneladas anuales, lo que la convertirá en la mayor planta de urea de América Latina.

La planta será desarrollada por Fértil Pampa, una subsidiaria 100% de Pampa Energía, sobre unas 80 hectáreas del Polo Industrial de Bahía Blanca. La compañía prevé que comience a producir hacia fines de 2029.

Del gas de Vaca Muerta a los fertilizantes

La apuesta tiene una lógica industrial definida: transformar gas natural de Vaca Muerta en un producto de mayor valor agregado.

El complejo contará con una planta de amoníaco, dos líneas de producción de urea granulada, silos de almacenamiento y sistemas para cargar camiones y buques. También contempla una planta desalinizadora y nueva infraestructura portuaria en Bahía Blanca.

Pampa estima que el proyecto permitirá generar alrededor de US$1.000 millones anuales entre sustitución de importaciones y exportaciones. Uno de los mercados potenciales más relevantes es Brasil, que actualmente importa entre 7 y 8 millones de toneladas de urea por año.

En materia laboral, la obra demandará más de 3.500 puestos de trabajo directos durante el pico de construcción, además de miles de empleos indirectos. Una vez operativa, la planta tendrá unos 300 trabajadores permanentes.

Timbúes en el mapa de la expansión

En paralelo, Pampa Energía analiza avanzar con un nuevo megapuerto en Timbúes, en el corazón del principal corredor agroindustrial y exportador de la Argentina.

El proyecto se encuentra todavía en una etapa preliminar y sus primeros lineamientos habrían sido presentados ante el Gobierno de Santa Fe. La terminal se ubicaría próxima al puerto que desarrolla Terminales y Servicios (TYS).

La eventual terminal adquiere especial relevancia por su posible articulación con el proyecto de fertilizantes de Bahía Blanca. La producción de urea estará orientada tanto al mercado interno como a la exportación y, por su ubicación sobre la hidrovía Paraná-Paraguay, Timbúes podría convertirse en un punto estratégico para almacenamiento, distribución y salida de productos hacia el núcleo agrícola y los mercados regionales.

No obstante, por el momento no existe confirmación oficial de que el puerto vaya a ser construido específicamente para la urea. El proyecto portuario se encuentra en una fase inicial y su alcance definitivo todavía debe definirse.

La iniciativa se suma, además, a la transformación que atraviesa el frente portuario de Timbúes. Terminales y Servicios tiene en marcha un proyecto de terminal multipropósito que fue incorporado al esquema de inversiones del RIGI por unos US$290 millones, según relevamientos de inversiones.

Una tercera pieza: la central termoeléctrica que Nación quiere privatizar

El mapa de negocios de Pampa Energía en Timbúes tiene, además, otra particularidad.

La compañía es accionista de Termoeléctrica José de San Martín S.A., sociedad que controla la central termoeléctrica de Timbúes, una instalación de aproximadamente 800 MW de potencia.

Actualmente, el 68,83% de Termoeléctrica José de San Martín está en manos de Energía Argentina (Enarsa), mientras que el resto del capital está distribuido entre generadoras privadas. Entre ellas aparecen Central Puerto, AES Argentina Generación, Enel Generación El Chocón y Pampa Energía. La participación de Pampa ronda el 2,84%, de acuerdo con la información oficial de Energía Argentina.

El Gobierno nacional prepara ahora la venta de su participación mayoritaria. Según las estimaciones que circulan en el mercado, el paquete estatal podría alcanzar un valor cercano a US$300 millones, aunque el precio final dependerá del proceso competitivo que finalmente se instrumente.

La privatización tiene como antecedente el Decreto 286/2025, que autorizó el proceso de privatización de Enarsa por etapas y estableció que la compañía estatal posee el 68,83% de Termoeléctrica José de San Martín.

Por ahora, no hay confirmación de que Pampa Energía vaya a intentar adquirir el paquete estatal. Pero la compañía ya forma parte del grupo de accionistas privados de la sociedad que controla la central, por lo que la apertura del proceso privatizador introduce una nueva variable en su posición dentro del negocio eléctrico.

Una estrategia que conecta energía, agroindustria y logística

Las distintas iniciativas empiezan a mostrar una estrategia empresarial más amplia.

Pampa Energía busca aprovechar sus recursos y activos energéticos para avanzar sobre negocios vinculados con la industrialización del gas, la producción de insumos para el agro, la logística y la generación de divisas.

La planta de urea constituye la apuesta más grande de la historia de la compañía y permitirá convertir gas natural en un insumo estratégico para la producción agrícola. El eventual puerto de Timbúes agregaría una pata logística en uno de los principales corredores agroexportadores del país, mientras que la privatización de la central termoeléctrica abre una potencial oportunidad de crecimiento dentro de un negocio en el que Pampa ya tiene presencia.

En paralelo, la empresa continúa expandiendo su producción de petróleo y gas en Vaca Muerta y participa junto a otras grandes compañías en proyectos de infraestructura energética, como el oleoducto Vaca Muerta Sur.

Así, el grupo de Mindlin empieza a dibujar un esquema que conecta Vaca Muerta con la industria, la generación eléctrica, el agro y los puertos del Gran Rosario. Si los proyectos terminan concretándose en los plazos previstos, Pampa Energía no sólo estará aumentando su escala: estará ampliando significativamente su presencia en distintos eslabones de la cadena productiva y exportadora argentina.

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