Rosario busca una nueva agenda empresaria: Nicolás Ruggiero asume al frente de la Fundación Rosario

La entidad renovará casi por completo su Consejo de Administración con una nueva generación de empresarios de distintos sectores. El presidente de Edilizia plantea una agenda centrada en proyectos estratégicos, innovación, inversión y un diálogo más directo con el Estado. “Es momento de hacer renacer la Fundación con fuerza”, sostiene.

La Fundación Rosario se prepara para iniciar una nueva etapa, con una renovación prácticamente total de su Consejo de Administración y el desembarco de una generación de empresarios que busca darle mayor dinamismo a la institución y recuperar su protagonismo en la agenda de desarrollo de la ciudad y la región.

Al frente de esta nueva etapa estará Nicolás Ruggiero, presidente de la constructora Edilizia, quien fue convocado precisamente por no haber formado parte de la conducción anterior y por representar a una camada de empresarios que comenzó a ocupar lugares de decisión en sus compañías y que ahora busca trasladar esa experiencia al ámbito institucional.

La renovación incluye nombres reconocidos de diferentes sectores del empresariado rosarino: Lisandro Rosental, de Rosental Inversiones; Leo Jacobson, de Liliana; Ignacio Imaz, de Crucijuegos; Federico Semino, de Molinos Juan Semino; Manuel Macchi, de UGR; Jorgelina Fay, de Cibic Laboratorios; Andrés Williams, de la Bolsa de Comercio; Simón Villavicencio, de Grupo Oroño; y Joaquín Erlij, de Ivanar, entre otros.

La asunción de las nuevas autoridades se realizará esta semana, en la antesala de dos acontecimientos de relevancia para Rosario: el Santa Fe Business Forum, que se desarrollará del 31 de agosto al 4 de septiembre, y los Juegos Suramericanos, previstos entre el 12 y el 26 de septiembre.

Antes de la formalización de la nueva conducción, Ruggiero y parte de este renovado grupo empresario mantuvieron un encuentro con las autoridades de la Bolsa de Comercio de Rosario para presentar la nueva etapa de la Fundación.

Una generación que empieza a tomar decisiones

Para Ruggiero, el recambio generacional no responde solamente a una cuestión de edad. Tiene que ver, fundamentalmente, con el momento que atraviesa una generación de empresarios que ya está tomando decisiones importantes dentro de sus compañías. “Esta generación ya empezó con la toma de decisiones en las industrias y se empezó a chocar más fuerte contra la coyuntura económica y política actual”, explica.

En ese contexto, considera que la Fundación puede convertirse en un espacio diferente al de las cámaras sectoriales. La posibilidad de sentar en una misma mesa a empresarios de industrias diversas permite, según su visión, compartir experiencias, detectar problemas comunes y encontrar soluciones que puedan trasladarse de un sector a otro. “Poder hablar con alguien de tu generación que ya está al mando del barco y está teniendo la coyuntura de su industria te hace abrir un poco más la cabeza”, plantea.

La diversidad será, justamente, una de las características que buscará imprimirle a la nueva conducción. La convocatoria incluye representantes de multimedia, salud, agroindustria, finanzas, alimentos, seguros, industria manufacturera, tecnología y servicios, además del sector público.

Tecnología, inteligencia artificial y una agenda que cruza industrias

Uno de los ejes que más entusiasma a Ruggiero es la posibilidad de utilizar a la Fundación como un ámbito para compartir experiencias vinculadas con la transformación tecnológica.

Inteligencia artificial, robótica, automatización y nuevas herramientas de gestión ya están modificando la forma en que funcionan las empresas. Para el empresario, la posibilidad de conocer qué está haciendo otra industria puede acelerar procesos de innovación. “Siempre fui un fanático de mirar otras industrias para ver qué puedo copiar de lo que hacen bien y trasladarlo a la mía”, señala.

La discusión también alcanza al futuro del empleo, la incorporación de recursos humanos capacitados y la preparación de las nuevas generaciones frente a un escenario de transformación tecnológica permanente.

Para Ruggiero, el desafío ya no pasa por decidir si las empresas deben incorporar tecnología, sino por asumir que la velocidad del cambio obliga a mantenerse en movimiento de manera permanente. “Tenemos que correr bastante rápido para mantenernos en el mismo lugar con respecto a la tecnología”, resume.

Del reclamo a la mesa de diálogo

Otro de los rasgos que el nuevo presidente de la Fundación destaca es la posibilidad de tener al Estado sentado formalmente en la mesa.

A diferencia de una cámara empresaria que puede plantear reclamos desde afuera, la Fundación busca funcionar como un espacio de diálogo en el que empresarios y autoridades puedan discutir proyectos concretos para Rosario y la región.

La intención, aclara Ruggiero, no es partidaria. “Buscamos una Fundación que conviva y charle con el oficialismo sin que sea partidaria”, sostiene.

La apuesta es que empresarios de distintas miradas políticas puedan coincidir en una agenda de desarrollo y discutir con el municipio y la provincia cuáles son las iniciativas que pueden generar mayor impacto económico y social.

En ese sentido, la Fundación pretende recuperar una función que estuvo presente en su origen: reunir a referentes de distintos sectores para impulsar proyectos que excedan los intereses particulares de cada industria.

La nueva marca Rosario: comunicar desde los hechos

Uno de los objetivos centrales será contribuir a modificar la percepción externa de Rosario. Ruggiero considera que la ciudad ya experimentó un cambio, pero que todavía existe una deuda importante en materia de comunicación. Y plantea una diferencia sustancial: no se trata de construir una campaña de imagen, sino de mostrar proyectos concretos. “Hoy Rosario cambió su imagen. Lo que falta un poco más es que eso se comunique bien”, afirma.

Para el empresario, la mejor manera de construir una nueva marca Rosario es mostrar lo que efectivamente está sucediendo: inversiones, proyectos privados, iniciativas público-privadas y obras que puedan generar actividad. La idea es que sean los propios empresarios que están invirtiendo en la ciudad quienes puedan contar ese proceso. “Queremos cambiar la imagen desde los hechos”, resume.

Seguridad: el desafío de acelerar el cambio de percepción

La seguridad aparece inevitablemente en esa discusión. Rosario arrastra una imagen negativa producto de años de violencia y delitos, y esa percepción todavía representa un obstáculo para atraer inversiones, empresas y talento.

Ruggiero reconoce que el cambio está en marcha, pero considera que debe consolidarse y, sobre todo, comunicarse con información concreta. “Está cambiando, necesitamos que cambie definitivamente”, plantea.

La Fundación también pretende acompañar ese proceso mediante iniciativas que permitan mostrar la evolución de los indicadores de seguridad y vincular esa mejora con el desarrollo productivo.

La lógica es sencilla: si la ciudad consigue mostrar resultados concretos, esos datos pueden funcionar como una herramienta para recuperar confianza entre quienes evalúan invertir o desarrollar proyectos en Rosario.

Construir una agenda común

Uno de los desafíos más importantes que identifica Ruggiero es superar la fragmentación del empresariado. Asegura que existe diálogo entre distintos sectores, pero considera que todavía falta mucho para construir una verdadera agenda común.

Durante el proceso de convocatoria para la nueva Fundación, cuenta, se encontró incluso con empresarios muy relevantes de Rosario que no se conocían entre sí.

La explicación, según su mirada, tiene una combinación de factores generacionales e institucionales. Muchas organizaciones están naturalmente enfocadas en un sector específico y eso termina fragmentando las discusiones. La nueva Fundación pretende funcionar como un punto de encuentro transversal.

“Esto busca, sin perder el foco, que tenga esa multidisciplinariedad y que de alguna manera estemos todos involucrados en los proyectos”, explica.

Rosario como polo de innovación

Desde su experiencia en la construcción y con una fuerte mirada sobre la tecnología, Ruggiero imagina una Rosario con capacidad para posicionarse como referente en innovación, infraestructura y nuevas industrias. Considera que la ciudad ya cuenta con una ventaja: un fuerte ADN emprendedor. “Rosario tiene ese ADN de movimiento, de startups, de emprendedurismo”, sostiene. Sin embargo, advierte que todavía falta una mayor capacidad para articular proyectos entre empresas, instituciones y Estado.

En un escenario de eventual recuperación de la economía nacional, cree que la ciudad podría reaccionar rápidamente porque existe una importante cantidad de proyectos que permanecen en carpeta y que podrían activarse si mejora el contexto. “Si hay un poquitito de viento de cola se va a notar mucho”, anticipa.

El objetivo: volver a poner a la Fundación en el centro

Ruggiero tiene una definición concreta sobre cómo medir el éxito de esta nueva etapa. Dentro de cinco años, le gustaría poder mirar hacia atrás y encontrar a la Fundación involucrada en dos o tres proyectos icónicos para Rosario, sean públicos, privados o público-privados.

Pero también espera algo más: que la institución vuelva a convertirse en uno de los principales ámbitos de diálogo entre el empresariado y el Estado. El objetivo tiene, además, una referencia histórica. El estatuto original de la Fundación fue firmado por 115 empresarios de los sectores más importantes de Rosario, con la intención de construir un espacio capaz de impulsar proyectos estratégicos para la ciudad.

Con el paso del tiempo, la pandemia, la inseguridad y distintas coyunturas hicieron que esa dinámica perdiera fuerza. Ahora, la nueva conducción busca recuperarla. “Es momento quizás de hacerla renacer con fuerza”, concluye Ruggiero.

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