La histórica Guardería Centro, ubicada en uno de los puntos más emblemáticos de la costa rosarina, podría convertirse en un moderno puerto náutico con estándares internacionales. Esa es la propuesta presentada por una Unión Transitoria de Empresas (UTE) integrada por Obring, Flexio, Crucijuegos y el desarrollador Gabriel Guglielmino, junto a operadores especializados del sector náutico.
La iniciativa forma parte del proceso licitatorio impulsado por la Municipalidad de Rosario para reconvertir el predio ubicado frente al Monumento Nacional a la Bandera, transformándolo en un nuevo polo de servicios náuticos y recreativos para la ciudad.
“Lo que planteamos es la construcción de una guardería completamente nueva, aunque en realidad el concepto es mucho más amplio: se trata de desarrollar un puerto náutico moderno, con servicios de última generación, tecnología para el movimiento de embarcaciones y espacios complementarios destinados a actividades comerciales y gastronómicas”, explicó Franco Gagliardo, referente de Obring, a ON24.
Capacidad para 700 embarcaciones
El proyecto contempla la demolición de la infraestructura existente y la construcción de un nuevo complejo capaz de albergar alrededor de 700 embarcaciones, más del doble de la capacidad actual.
Según detalló Gagliardo, la propuesta mantiene la misma superficie ocupada actualmente por la guardería, pero incorpora un diseño más eficiente que permite optimizar espacios y mejorar significativamente la operación.
“La clave está en la tecnología, la altura de las estructuras y la optimización del funcionamiento. Esto permite incrementar la capacidad y agilizar los tiempos de manipulación de las embarcaciones, brindando un servicio mucho más moderno”, señaló.
La iniciativa incluye además sectores comerciales y gastronómicos que complementarán la actividad náutica y contribuirán a generar un nuevo atractivo para uno de los sectores más transitados de la costa rosarina.
Una alianza de perfiles complementarios
La conformación de la UTE reúne empresas con experiencias diversas pero complementarias.
Por un lado, Obring aporta su trayectoria en construcción, desarrollo inmobiliario y operación náutica a través de Puerto Ludueña. A ello se suma la experiencia de Flexio y Crucijuegos en estructuras metálicas y construcción industrial, además del aporte de Gabriel Guglielmino en estructuraciones financieras y desarrollos inmobiliarios.
El proyecto también incorpora la participación de Federico Van Tuyne, reconocido operador náutico local, quien trabajaría junto al equipo de Puerto Ludueña en la futura gestión del emprendimiento.
“Somos empresarios que nos conocemos desde hace años, que hemos compartido proyectos y entendimos que podíamos generar una sinergia muy interesante, aprovechando las fortalezas de cada uno”, destacó Gagliardo.
Impacto urbano y turístico
Aunque la actividad principal seguirá siendo la náutica, el proyecto busca generar una transformación de alto impacto para toda la zona.
La incorporación de locales comerciales y propuestas gastronómicas apunta a ampliar los usos del predio y potenciar la integración de la costa con la ciudad, en un sector estratégico por su cercanía al Monumento a la Bandera y al centro rosarino.
La iniciativa se enmarca además en una tendencia que busca revalorizar el frente costero de Rosario mediante proyectos capaces de combinar servicios, turismo, recreación e inversión privada.
Los próximos pasos
Si la propuesta resulta adjudicataria, el primer desafío será avanzar en la elaboración del proyecto ejecutivo definitivo, instancia que deberá ser aprobada por la Municipalidad antes del inicio de las obras.
Posteriormente se pondrá en marcha un plan de trabajo especialmente diseñado para garantizar la continuidad operativa de la actual guardería durante la construcción.
“Hoy hay alrededor de 280 embarcaciones que utilizan el servicio y nuestra propuesta contempla mantener la operación durante la mayor parte del proceso de obra. Para eso presentamos una planificación específica que permita compatibilizar la construcción con la actividad existente”, explicó Gagliardo.
El plazo estimado para la ejecución ronda los 12 meses, aunque podría ajustarse en función de la estacionalidad de la actividad náutica y de los tiempos administrativos vinculados a la adjudicación y aprobación definitiva del proyecto.
De concretarse, la iniciativa representará una de las inversiones privadas más importantes previstas para el frente costero rosarino en los próximos años, con el objetivo de convertir un espacio tradicional de la ciudad en una marina moderna, eficiente y preparada para acompañar el crecimiento de la actividad náutica en la región.


























