La Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) volvió a encender las alarmas sobre la situación del sector de los biocombustibles y reclamó cambios urgentes en la legislación vigente para reactivar la producción de biodiésel en el polo agroindustrial del Gran Rosario.
A través de un video difundido en redes sociales, la entidad sostuvo que “Argentina no puede quedarse afuera del mundial de los biocombustibles” y advirtió que una de las plantas de biodiésel más grandes del mundo, ubicada en la región rosarina, permanece totalmente paralizada.
El presidente de CIARA, Gustavo Idígoras, utilizó una metáfora futbolera para graficar la magnitud del problema: “La fábrica cerrada es como tener a Messi en el banco de suplentes y no ponerlo en ningún partido del Mundial”.
Según explicó el dirigente empresario, la crisis responde a una combinación de factores externos e internos. Por un lado, mencionó las restricciones impuestas por Europa al biodiésel argentino y, por otro, cuestionó duramente la actual Ley de Biocombustibles, al considerar que limita la comercialización local del producto.
“Tenemos una ley en Argentina que prohíbe comercializar biodiésel de alta calidad a bajo precio. Es imprescindible cambiar la ley”, sostuvo Idígoras. El reclamo se produce en un momento de fuerte debate sobre el futuro energético y el rol de los combustibles renovables en la transición hacia matrices más limpias. Argentina cuenta con una importante capacidad instalada para producir biodiésel, especialmente en el cordón industrial del Gran Rosario, donde se concentra el mayor complejo sojero exportador del mundo.
Sin embargo, desde el sector aseguran que gran parte de esa infraestructura permanece ociosa. “No solamente esta fábrica está cerrada, sino que además todas las otras fábricas están cerradas”, remarcó Idígoras, quien insistió en que el país está perdiendo competitividad frente a otros productores internacionales.
La industria viene reclamando desde hace tiempo una actualización del marco regulatorio establecido por la Ley 27.640, sancionada en 2021, que regula el mercado de biocombustibles en Argentina.
En paralelo, tanto el gobierno de Santa Fe como entidades empresarias vienen impulsando una ampliación de los cortes obligatorios de biodiésel y bioetanol en combustibles fósiles, con el argumento de que permitiría reducir importaciones energéticas, generar valor agregado y aumentar la actividad industrial.
La preocupación también creció por las trabas comerciales en Europa, uno de los mercados históricamente más importantes para el biodiésel argentino. CIARA advirtió meses atrás que algunas medidas impulsadas por la Unión Europea podrían derivar en un cierre casi total de las exportaciones del sector.
En ese contexto, la entidad apeló a un mensaje con tono de campaña: “No dejemos afuera a la Argentina del futuro de los biocombustibles”. Según Idígoras, el país todavía tiene posibilidades de recuperar terreno, pero para eso considera indispensable avanzar rápidamente en una nueva legislación que incentive la producción y habilite mayor competencia en el mercado interno.
“Nos quedamos afuera. No nos quedemos afuera del mundial de los biocombustibles. Vayamos adelante, modifiquemos la ley”, concluyó.


























