Un paso fundamental para facilitar la importación de autos nuevos

Un nuevo esquema regulatorio elimina una de las principales trabas para importar vehículos nuevos como particular. El Certificado de Seguridad Vehicular reemplaza exigencias pensadas para grandes terminales y abre el debate sobre el impacto impositivo en los precios.

El Gobierno dio un paso clave en el proceso de desregulación del mercado automotor al facilitar la importación de autos nuevos en baja escala. A través del Decreto 196/25 y su implementación operativa mediante la Disposición 10/26 de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), se habilitó un mecanismo alternativo para que vehículos 0 km puedan circular sin necesidad de contar con la tradicional Licencia de Configuración de Modelo (LCM) y la Licencia de Configuración Ambiental (LCA).

Según explicó el ministro Federico Sturzenegger, durante años el acceso a modelos que se ofrecen en otros países estuvo limitado en la Argentina por dos grandes barreras: una regulatoria y otra impositiva. En el plano normativo, las exigencias de LCM y LCA implicaban trámites complejos, ensayos técnicos costosos y procesos diseñados exclusivamente para terminales automotrices o grandes importadores, lo que hacía prácticamente inviable que un particular pudiera importar una sola unidad.

Con el nuevo esquema, los autos 0 km que no cuenten con LCM o LCA podrán habilitarse para circular mediante el Certificado de Seguridad Vehicular (CSV). Se trata de una verificación técnica y mecánica profunda —más exigente que una VTV— que puede realizarse en talleres habilitados o a través de un informe técnico firmado por un ingeniero matriculado. El costo estimado para particulares ronda los 100.000 pesos, con un trámite más rápido, simple y proporcional al volumen importado.

Desde el Ministerio de Desregulación destacan que esta medida elimina una traba que bloqueaba la importación en baja escala y allana el camino para una mayor variedad de modelos y mayor competencia. En términos económicos, el cambio apunta a introducir presión competitiva en un mercado históricamente concentrado y con oferta limitada, uno de los factores que explica los elevados precios de los vehículos en el país.

Sin embargo, Sturzenegger advirtió que el principal desafío que aún persiste es el peso de la carga tributaria. A los aranceles de importación se suman tasas, IVA, anticipos de Ganancias y, especialmente, los impuestos internos, que en algunos casos pueden más que duplicar el valor original del vehículo. Esta estructura impositiva sigue siendo el principal obstáculo para que los precios locales se acerquen a los internacionales.

En ese sentido, el ministro recordó que el titular de Economía, Luis Caputo, incluyó en el proyecto de modernización económica una propuesta de reducción de impuestos internos. De concretarse, la combinación entre desregulación normativa y alivio fiscal podría traducirse en un mercado automotor con precios más competitivos, mayor diversidad de modelos y una renovación más rápida del parque vehicular.

Desde la mirada oficial, un parque automotor más moderno no solo implica beneficios económicos y mayor bienestar para los consumidores, sino también mejoras en materia de seguridad vial. La medida se inscribe así en una estrategia más amplia de apertura, competencia y desregulación, con impacto directo en uno de los sectores más sensibles para el consumo y la industria.

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