El ministro de Obras Públicas de Santa Fe, Lisandro Enrico, confirmó el reinicio de la construcción del Hospital Regional Sur de Rosario, una obra largamente esperada por la ciudad y la región, que había quedado paralizada durante la gestión anterior. El proyecto, ubicado a la vera de la avenida de Circunvalación, demandará 36 meses de ejecución continua, con el objetivo de evitar nuevas interrupciones.
Según explicó el funcionario, el edificio comenzó a levantarse durante el gobierno de Antonio Bonfatti, avanzó en la gestión de Miguel Lifschitz y fue detenido posteriormente. Durante ese período de abandono, la estructura sufrió graves hechos de vandalismo y robos, que dejaron en pie únicamente el esqueleto de hormigón. “Se llevaron todo el cerramiento, aberturas, vidrios y aluminio. Hoy retomamos la obra prácticamente desde ese punto”, señaló Enrico.
La construcción del hospital —definida como la “obra madre”— incluye la finalización integral del edificio, con sistemas de energía autónoma, seguridad contra incendios, equipamiento, arquitectura interior y detalles finales. A su vez, se ejecutarán cinco obras complementarias indispensables para su funcionamiento: provisión de energía eléctrica de alta potencia, redes de agua potable y cloacas, un área de estacionamiento, la transformación de la avenida San Martín en una traza urbana adecuada y la pavimentación de calles aledañas, algunas de las cuales ya están en marcha.
En paralelo, el ministro confirmó avances en uno de los corredores logísticos más importantes de la provincia. El tercer carril de la autopista Rosario–Santa Fe, entre Rosario y San Lorenzo, será inaugurado el 23 de febrero, completando un tramo de 16,2 kilómetros. Ese mismo día se abrirá la licitación para una nueva etapa que extenderá el tercer carril hasta Villa La Ribera, con inicio de obra previsto para mediados de año. Además, el Gobierno provincial analiza una tercera fase entre la ciudad de Santa Fe y el aeropuerto de Sauce Viejo.
Otro de los proyectos destacados es la obra de estabilización del arroyo Saladillo, una intervención de alta complejidad técnica que se ejecuta con fondos provinciales. Se trata de un sistema de pantallas de hormigón armado que alcanzan los 80 metros de profundidad, diseñado para frenar el avance de la erosión que amenaza infraestructura crítica como la Circunvalación y el puente Molino Blanco. “Es una obra nacional que fue abandonada y que la Provincia decidió continuar por su cuenta”, remarcó Enrico.
Finalmente, el ministro admitió que no hubo avances en la llegada de fondos nacionales, y advirtió sobre el impacto que genera la falta de inversión en rutas y mantenimiento vial en todo el país. En ese contexto, Santa Fe sostiene con recursos propios un ambicioso plan de obra pública, con impacto directo en el empleo, la actividad económica y la competitividad regional.




























