Rosario empieza a consolidarse como un punto de partida para nuevas propuestas dentro del mercado de bebidas funcionales. En ese escenario surge Energy Mate, un energizante elaborado a base de yerba mate que busca posicionarse como alternativa frente a las opciones dominantes del sector.
Detrás del proyecto está el emprendedor Facundo Piacenza, quien apunta a captar a un público que busca opciones menos artificiales sin resignar rendimiento. La bebida contiene 62 mg de cafeína natural por lata, proveniente de la yerba mate, y propone un efecto más sostenido en comparación con los energizantes convencionales.
A nivel composición, el producto se diferencia por su formulación: está endulzado con jugo de uva, no contiene taurina ni gluten, y suma nutrientes como vitaminas del complejo B, vitamina C y minerales como magnesio, potasio y zinc. El enfoque apunta a una “energía limpia”, en línea con una tendencia global que prioriza ingredientes más naturales.
Sin embargo, el desembarco en el mercado no está exento de desafíos. La categoría de energizantes está históricamente dominada por grandes marcas internacionales, con productos de perfil similar y fuerte inversión en posicionamiento. En ese contexto, propuestas como Energy Mate buscan diferenciarse no solo desde la fórmula, sino también desde el concepto.
“El desafío fue múltiple”, señala Piacenza. Por un lado, menciona la necesidad de instalar la idea de que existen alternativas dentro del segmento. Por otro, aparece la cuestión cultural: trasladar una tradición profundamente arraigada como el mate a un formato enlatado.
“El mate es un ritual social y cultural en Argentina, y llevarlo a una lata implica reinterpretarlo sin perder su esencia”, explica el emprendedor. Esa tensión entre innovación y tradición es uno de los ejes centrales de la propuesta.
En paralelo, el crecimiento de este tipo de bebidas no es aislado. En los últimos años, la yerba mate comenzó a expandirse hacia nuevos formatos, desde refrescos fríos hasta energizantes funcionales. Los últimos años, este segmento dejó de ser una novedad para convertirse en una categoría en expansión dentro de las góndolas locales.
Dentro de ese universo, conviven dos grandes líneas: por un lado, los refrescos de yerba mate, que compiten con gaseosas y tés fríos; por otro, los energizantes naturales, que buscan reemplazar componentes sintéticos por cafeína de origen vegetal.
En ese segundo grupo es donde se inscribe Energy Mate. La propuesta apunta a competir con bebidas tradicionales a partir de un enfoque saludable, sin taurina sintética y con ingredientes asociados a un consumo más consciente.
Además del diferencial nutricional, la marca intenta construir identidad sobre un elemento profundamente arraigado en la cultura local. En un país donde el mate atraviesa generaciones y contextos sociales, el desafío es traducir esa experiencia a nuevos hábitos de consumo.
El objetivo, según sus impulsores, no es reemplazar el mate tradicional, sino ofrecer una alternativa funcional para momentos donde el formato clásico no resulta práctico, como el estudio, el trabajo o la actividad física.
En un mercado en transformación, donde las preferencias comienzan a inclinarse hacia productos percibidos como más naturales, propuestas como Energy Mate buscan encontrar su lugar. El recorrido recién comienza, pero refleja un cambio más amplio: la relectura de consumos tradicionales en clave contemporánea.

























