El Gobierno de Santa Fe avanzó con una obra estratégica para el corazón del comercio exterior argentino: la reorganización de los accesos viales al polo portuario del Gran Rosario. En ese marco, se licitó la segunda etapa del desvío del tránsito pesado sobre la Ruta Provincial 91, una intervención que demandará una inversión superior a los $65.000 millones y que despertó fuerte interés del sector privado, con ocho ofertas presentadas.
El proyecto apunta a resolver uno de los principales cuellos de botella logísticos del país: la congestión de camiones en los ingresos a las terminales de Timbúes, un nodo clave por donde sale gran parte de las exportaciones agroindustriales. La iniciativa busca separar el tránsito pesado de las áreas urbanas, mejorar la circulación y reducir los tiempos de acceso a los puertos.
La licitación se estructuró en dos grandes frentes de obra. El primero contempla la repavimentación de unos 11 kilómetros con hormigón de alta resistencia, junto con la construcción de nuevas rotondas en el ingreso a Timbúes. Este tramo concentra la mayor inversión y recibió propuestas de importantes empresas constructoras, con ofertas que superaron ampliamente el presupuesto oficial.
El segundo bloque está orientado a la construcción de una circunvalación en la localidad de Serodino, también con nuevas rotondas y obras complementarias. En este caso, la competencia fue aún más intensa, con siete oferentes y propuestas que se ubicaron en torno al monto previsto por la Provincia.
Más allá del volumen de inversión, la obra incorpora un componente tecnológico relevante. El plan incluye la modernización de cruces ferroviarios mediante barreras automáticas y señalización inteligente, además de un sistema de iluminación LED integral para garantizar operatividad y seguridad durante todo el día.
El impacto esperado trasciende lo vial. Desde el Gobierno provincial destacan que la intervención permitirá mejorar la eficiencia logística del complejo agroexportador, reducir costos operativos y, al mismo tiempo, mitigar el impacto del tránsito pesado sobre las localidades de la región.
En términos económicos, se trata de una apuesta directa a la competitividad: optimizar la infraestructura en uno de los principales corredores de salida de divisas del país. La participación de múltiples empresas en la licitación también refleja un contexto de previsibilidad en la obra pública provincial, apuntalado —según remarcan las autoridades— por el cumplimiento en los pagos.
Con la adjudicación en proceso, la expectativa oficial es que los trabajos comiencen en el corto plazo y marquen un punto de inflexión en la logística del sur santafesino, donde la convivencia entre producción, transporte y vida urbana viene siendo un desafío histórico.



























