La integración entre Bunge y Viterra ya es un hecho en la Argentina y su efecto se siente especialmente en el Gran Rosario, el principal polo agroindustrial del país y eje operativo de la hidrovía Paraná-Paraguay. Tras completar las aprobaciones regulatorias, ambas compañías comienzan a operar como una única estructura, fortaleciendo su posición en el mayor complejo exportador de granos y subproductos de la Argentina.
La operación global, valuada en torno a los US$ 18.000 millones, unifica dos plataformas con fuerte presencia en originación, procesamiento de soja y comercialización internacional. En el plano local, esto se traduce en mayor concentración de capacidad industrial y portuaria en el cordón que va de Timbúes a Villa Gobernador Gálvez, donde se despacha la mayor parte de las exportaciones agroindustriales del país.
Más escala en el nodo clave del comercio exterior
El Gran Rosario concentra cerca del 70% de los embarques de granos, harinas y aceites vegetales de la Argentina. En ese esquema, la nueva Bunge integrada con Viterra pasa a tener un rol determinante tanto en la utilización de terminales portuarias como en la molienda de soja y la originación de mercadería desde el interior productivo.
La convergencia de activos implica la coordinación de plantas industriales, elevadores y terminales sobre la hidrovía, optimizando la logística en un corredor que es estratégico no solo para la economía nacional, sino también para el comercio regional.
Con mayor escala, la compañía gana capacidad de negociación en la compra de granos, en la programación de embarques y en la administración de cupos portuarios, en un contexto donde la eficiencia logística resulta clave para sostener competitividad frente a Brasil y Estados Unidos.
Reconfiguración competitiva en la hidrovía
La hidrovía Paraná-Paraguay es la autopista por donde circulan los dólares del agro argentino. En ese entramado, cada movimiento corporativo de gran escala impacta en la dinámica competitiva entre los grandes traders internacionales.
La integración refuerza la tendencia a la concentración en el nodo rosarino, donde operan las principales multinacionales del sector. Con volúmenes exportados que la ubican entre los mayores operadores del país, la nueva estructura tendrá mayor incidencia en la asignación de cargas, en la ocupación de muelles y en la planificación de flujos hacia destinos como China, el sudeste asiático y Europa.
Escala global con anclaje local
A nivel regional, Vladimir Barisic asumió como Country Manager para el Cono Sur, liderando la transición hacia una organización unificada. El desafío será capturar sinergias operativas sin perder eficiencia en un mercado atravesado por márgenes ajustados, volatilidad de precios y alta exposición regulatoria.
Para la Argentina, el movimiento reafirma el rol central del Gran Rosario dentro de las estrategias globales del agronegocio. Pero al mismo tiempo, profundiza la dependencia del comercio exterior respecto de un número cada vez más reducido de grandes operadores con capacidad financiera, logística e industrial integrada.
En un país donde el complejo cerealero-oleaginoso es la principal fuente de divisas, cada reconfiguración en el tablero del Gran Rosario tiene impacto macroeconómico. La integración de Bunge y Viterra no es solo una fusión corporativa: es un movimiento que redefine el equilibrio de fuerzas en la hidrovía y en el corazón exportador de la Argentina.


























