La licitación de la Hidrovía Paraná-Paraguay sumó un nuevo foco de conflicto tras la presentación de la firma Jan De Nul, que solicitó la descalificación de la oferta de DEME por supuestos incumplimientos en los requisitos establecidos en el pliego.
El planteo se da en pleno análisis del llamado “Sobre 1”, la instancia en la que se revisan antecedentes legales, financieros y condiciones técnicas mínimas. Será ahora la autoridad a cargo del proceso la que deberá evaluar la validez de la impugnación y tomar una decisión que puede modificar el curso de la licitación.
El escenario se volvió aún más sensible tras la salida de la brasileña DTA Engenharia, que quedó fuera de competencia por no cumplir con la presentación de la garantía de mantenimiento de oferta. De este modo, la disputa quedó reducida a un mano a mano entre dos de los principales jugadores internacionales del sector.
En su presentación, Jan De Nul planteó objeciones de distinto orden. Entre ellas, cuestionamientos sobre la validez de la garantía presentada por DEME, inconsistencias en los antecedentes técnicos, posibles falencias en los requisitos económicos y financieros, observaciones sobre la flota propuesta y deficiencias en la documentación respaldatoria. Si bien el detalle completo no fue difundido oficialmente, trascendieron estos puntos centrales del reclamo.
Lo que está en juego es la concesión de la Vía Navegable Troncal por los próximos 25 años, un contrato estratégico para la economía argentina. Se trata de un corredor de más de 1.400 kilómetros dentro del país, integrado a un sistema fluvial que supera los 3.400 kilómetros y por el que se transporta más del 80% de las exportaciones, con unos 4.500 buques de ultramar al año.
El futuro operador deberá encargarse de tareas clave como el dragado, el balizamiento, el mantenimiento integral, el cobro de peajes y la ejecución de inversiones en infraestructura, aspectos centrales para sostener la competitividad logística.
El proceso arrastra antecedentes complejos. Una licitación previa fue anulada tras recibir una única oferta, lo que generó cuestionamientos sobre su transparencia. En esta nueva convocatoria, el Gobierno buscó reforzar los controles con un rediseño del pliego y mayor supervisión internacional.
Ahora, la resolución de esta impugnación será determinante. Si prospera, DEME podría quedar fuera de carrera; si es rechazada, el proceso continuará hacia las siguientes etapas de evaluación. En cualquier caso, la decisión marcará no solo quién operará la hidrovía, sino también el nivel de previsibilidad y confianza en uno de los contratos más relevantes del país.





























