Exportaciones, retenciones y biodiesel: las claves del acuerdo entre Mercosur y Europa

Desde la Bolsa de Comercio de Rosario señalaron que el acuerdo favorecerá las exportaciones agroindustriales, ampliará cuotas y reducirá aranceles, aunque advirtieron sobre tensiones por el biodiesel y exigencias ambientales de Europa.

El acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea abre un escenario de oportunidades para el agro argentino y la economía de Santa Fe, con potencial impacto positivo en exportaciones, producción y rentabilidad del sector. Así lo afirmó Julio Calzada, director de Estudios Económicos de la Bolsa de Comercio de Rosario, al analizar las implicancias del tratado.

Según explicó el especialista, la Unión Europea representa un socio comercial estratégico para la Argentina: cerca del 10% de las exportaciones nacionales de bienes tienen como destino ese bloque, mientras que el 13% de las importaciones provienen de allí. Además, Europa es el principal comprador de harina de soja, el principal producto de exportación del país, que genera alrededor de 18.000 millones de dólares anuales y constituye un eslabón clave de la cadena agroindustrial.

“El acuerdo trae concretamente rebaja de aranceles para exportaciones argentinas del campo y la agroindustria, y aumento en cuotas de importación”, señaló Calzada. Este escenario beneficiaría especialmente a sectores como el de las carnes bovina, porcina y aviar, que podrían acceder a mejores condiciones de ingreso al mercado europeo.

Desde el punto de vista productivo, el economista afirmó que el sector agroindustrial argentino está en condiciones de aprovechar estas oportunidades, aunque advirtió que el acuerdo aún debe completar instancias formales, incluyendo la aprobación del Congreso argentino y revisiones legales en el ámbito europeo. No obstante, destacó que existe la posibilidad de una aplicación provisoria en la medida en que los países involucrados avancen en su ratificación.

Uno de los aspectos más relevantes del tratado es el compromiso de reducción gradual de los derechos de exportación. Actualmente, la soja tributa una alícuota del 24%, mientras que la harina y el aceite pagan 22,5%. El acuerdo prevé que estos niveles bajen al 18% en un plazo de cinco años y al 14% en diez años. Según Calzada, esta reducción mejoraría la rentabilidad del sector, incentivando una mayor superficie sembrada y un incremento en la producción.

Sin embargo, el escenario también presenta desafíos. Calzada advirtió que la Unión Europea impulsa regulaciones ambientales que podrían restringir las importaciones de biocombustibles provenientes de países como Argentina y Brasil a partir de 2030, en caso de que no se demuestre que su producción no está vinculada a procesos de deforestación. En ese marco, el gobierno argentino, junto a entidades del sector privado, realizó presentaciones para evitar que estas restricciones perjudiquen las exportaciones nacionales.

“Hay claros y oscuros. Por un lado aparece el acuerdo que nos beneficia, pero por otro lado también hay presiones para limitar productos como el biodiesel”, explicó el economista.

De concretarse plenamente, el acuerdo representaría un avance significativo para el posicionamiento internacional del agro argentino y de Santa Fe en particular, al facilitar el acceso a uno de los mercados más relevantes del mundo y fortalecer la competitividad del principal sector generador de divisas del país. No obstante, su implementación definitiva dependerá de decisiones políticas tanto en Argentina como en Europa, en un contexto donde conviven oportunidades comerciales y tensiones regulatorias.

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