Crisis profunda en una histórica láctea santafesina

La situación de Lácteos Verónica, una de las compañías emblemáticas de la industria láctea santafesina, se deteriora aceleradamente y ya encendió todas las alarmas en el sector productivo. La empresa decidió detener por completo la actividad en sus plantas de Suardi, Lehmann y Totoras, lo que derivó en la ocupación de los establecimientos por parte de los trabajadores, ante la falta de pago de salarios y el temor a un posible vaciamiento.

El freno total de la producción se produjo sin previo aviso y luego de incumplir un acuerdo salarial que había sido alcanzado con la participación del gremio ATILRA. La paralización agrava un escenario que ya venía marcado por atrasos salariales, incumplimientos con proveedores y una operatoria prácticamente inexistente. De confirmarse un cierre definitivo, estarían en riesgo al menos 700 puestos de trabajo.

Desde el entorno de los empleados reconocen que el clima es de máxima incertidumbre y no descartan una quiebra en el corto plazo. La ocupación de las plantas comenzó hacia fines de la semana pasada, como medida preventiva frente a la posibilidad de que la empresa avance con un retiro de activos.

Un pasivo financiero que no deja de crecer

En paralelo al colapso operativo, la situación financiera de Lácteos Verónica muestra números críticos. De acuerdo con datos oficiales del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la compañía acumula 3.843 cheques rechazados por falta de fondos, por un monto que supera los $13.486 millones. Durante el último año, la firma logró cubrir apenas el 21,6% de esos documentos.

El registro del BCRA también da cuenta de deudas con entidades financieras y compañías privadas, entre ellas Banco Galicia, Banco Macro, y varias firmas de factoring, lo que evidencia un nivel de endeudamiento extendido dentro del sistema financiero.

La cadena de pagos también se encuentra severamente dañada del lado de los proveedores. En las últimas semanas, alrededor de 150 productores tamberos de Santa Fe se organizaron para reclamar el cobro de leche entregada y nunca abonada. Según estimaciones del sector, sólo con ese grupo la deuda ascendería a unos 60 millones de dólares.

Producción mínima y desaparición de las góndolas

Hasta hace pocas semanas, Lácteos Verónica lograba sostener una actividad limitada mediante producción a fasón para terceros en dos de sus plantas, aunque nunca consiguió reactivar plenamente la elaboración propia, especialmente en su establecimiento de Clason.

Los números productivos reflejan con claridad la magnitud de la crisis: durante el segundo semestre de 2025, la empresa apenas procesaba 20.000 litros de leche cada dos días, con capacidad operativa para una hora diaria de envasado. La elaboración de quesos, manteca y dulces se encontraba totalmente detenida, lo que explica la virtual desaparición de la marca en las góndolas de supermercados.

¿Cambio de manos en el horizonte?

En medio de este escenario, el futuro de la compañía sigue abierto. En el sector lácteo volvió a tomar fuerza la versión de un posible traspaso de activos, aunque por ahora sin definiciones concretas.

Entre los potenciales interesados aparece el grupo francés Savencia, uno de los principales jugadores de la industria láctea en la Argentina, controlador de marcas como Milkaut, Santa Rosa, Ilolay, Adler y Bavaria. La firma ocupa el tercer lugar en el ranking nacional de procesamiento de leche, con más de 1,5 millones de litros diarios.

Fuentes del sector señalan que ya se habrían producido contactos preliminares entre directivos de Savencia y representantes de la familia Espiñeira, actual controlante de Lácteos Verónica, para manifestar interés en sus plantas. Sin embargo, por ahora no hay confirmaciones oficiales ni avances formales.

Mientras tanto, la empresa atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia, con impacto directo en el empleo, la producción regional y la cadena láctea santafesina.

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