Tras más de dos décadas de negociaciones, el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea comienza a materializarse y genera expectativas en uno de los sectores más dinámicos de la economía argentina: la ganadería. Para Raúl Milano, presidente del Rosgan —el mercado ganadero de la Bolsa de Comercio de Rosario—, la firma del entendimiento es una señal positiva tanto en términos comerciales como institucionales.
“Los acuerdos multilaterales son fundamentales para volver a integrarnos al mundo”, sostiene Milano. Si bien el cupo total previsto para el Mercosur es de 99.000 toneladas de carne, el dirigente aclara que, en términos de volumen, el impacto directo es acotado para la Argentina, que hoy exporta cerca de 900.000 toneladas anuales. “No mueve el amperímetro desde lo cuantitativo, pero sí desde lo cualitativo: se empieza a trabajar sin aranceles, y eso es clave”, evalúa el ejecutivo.
Uno de los puntos centrales del acuerdo es justamente la reducción a cero de los derechos de importación, en contraste con esquemas históricos como la cuota Hilton, que habilita cerca de 30.000 toneladas de cortes premium pero con un arancel del 20%. “Esto es un reconocimiento al rol de Sudamérica como el único continente capaz de proveer carne al mundo con pasto y agua dulce”, subraya.
Santa Fe, protagonista en los cortes de mayor valor
En ese escenario, la provincia de Santa Fe aparece como una de las grandes beneficiadas. Según Milano, casi el 48% de la faena destinada a la cuota Hilton se realiza en frigoríficos santafesinos, especializados en cortes de alta calidad y con habilitaciones para los mercados más exigentes. “Santa Fe es clave en los cortes finos. Este acuerdo fortalece una relación histórica con Europa, donde la carne argentina tiene un enorme prestigio”.
Milano recuerda que Argentina fue durante décadas el principal proveedor de carne de Europa, una posición que se perdió tras años de restricciones a las exportaciones. “El cierre total de exportaciones en 2006 fue un error gravísimo. Se perdió confianza, presencia y mercados que después costó muchísimo recuperar”, explica. Desde 2015, con una política más abierta, las exportaciones crecieron de manera sostenida.
Europa, los subsidios y las resistencias internas
Las resistencias al acuerdo dentro de la Unión Europea —especialmente en países como Francia, Irlanda y Polonia— responden, según Milano, a la estructura del sector agropecuario europeo. “Son productores altamente subsidiados. En Europa el Estado compensa ingresos; en Argentina, en cambio, el productor paga retenciones”, compara.
En ese contexto, el temor a la competencia sudamericana no se explica por el volumen, sino por la eficiencia y la calidad. “Noventa y nueve mil toneladas no alteran el mercado europeo. El conflicto es estructural, no comercial”, afirma.
Más exportaciones, más empleo
El dirigente también remarca el impacto positivo en el empleo. “La industria frigorífica es intensiva en mano de obra. Cada incremento en la faena y en las exportaciones genera trabajo directo e indirecto, y eso en Santa Fe se siente con fuerza”.
Hoy, la Argentina cuenta con un piso de exportaciones sostenido por varios mercados: China, con más de 500.000 toneladas anuales; Estados Unidos, con un cupo en expansión; y ahora la Unión Europea, con mejores condiciones arancelarias. “Pasamos de exportar 180.000 toneladas a casi 900.000. Eso habla del potencial que tiene la ganadería cuando no se la restringe”, resume Milano.
¿Qué pasará con el precio de la carne?
Ante la preocupación por el impacto en el mercado interno, Milano es categórico: “La carne funciona en un esquema de competencia perfecta. Hay miles de productores y vendedores. No hay posiciones dominantes”. A su entender, el problema no es el precio de la carne, sino el deterioro del poder adquisitivo. “Todo está caro porque el ingreso argentino está bajo”.
Además, advierte que las políticas de control de precios del pasado provocaron una fuerte caída del stock ganadero. “Entre 2006 y 2010 se perdieron 10 millones de cabezas. Nos comimos un país entero como Uruguay”, grafica. Recuperar el stock, explica, es clave para estabilizar precios a largo plazo.
“El acuerdo con la Unión Europea no va a disparar el precio de la carne. Al contrario, abre una etapa distinta, con más previsibilidad, más producción y más trabajo. La ganadería argentina tiene un gran futuro si se la deja crecer”, concluye.

























