La agricultura regenerativa y el mercado de carbono comienzan a ganar protagonismo en el agro argentino. En ese contexto, Bayer presentó en Expoagro los avances de PRO Carbono, un programa que busca integrar productividad agrícola con sostenibilidad ambiental a partir de prácticas de manejo que capturen carbono en el suelo.
Durante una charla técnica, Pablo Leguizamón, gerente de Negocio de Carbono de la compañía para Cono Sur, explicó que la iniciativa apunta a acompañar a los productores en la transición hacia sistemas productivos más eficientes, resilientes y competitivos. El programa combina asesoramiento agronómico, herramientas digitales y modelos científicos que permiten medir, verificar y valorizar el impacto ambiental de las prácticas agrícolas.
Según datos presentados durante la exposición, el programa ya alcanzó una escala significativa en la región: involucra a más de 3.000 productores, abarca más de 3,1 millones de hectáreas y cuenta con el respaldo de 19 instituciones científicas y 47 investigadores especializados en carbono y suelos. Además, se analizaron más de 300.000 muestras de suelo, lo que permitió construir una de las bases de datos más grandes sobre agricultura regenerativa en la región.
La plataforma PRO Carbono fue desarrollada por Bayer como una solución para conectar a productores, empresas y mercados a través de información confiable sobre el desempeño ambiental de la producción agrícola. A partir de datos y monitoreo a campo, el sistema permite calcular la huella de carbono de los cultivos, medir el carbono almacenado en el suelo y generar proyectos que incluso pueden derivar en créditos de carbono o en acceso a mercados que demandan productos con trazabilidad ambiental.
El enfoque del programa se basa en promover prácticas agronómicas que mejoren la salud del suelo y reduzcan las emisiones del sistema productivo. Entre ellas se destacan la siembra directa, la rotación de cultivos, la incorporación de cultivos de servicio y una gestión más eficiente de fertilizantes e insumos. Estas estrategias no solo buscan capturar carbono, sino también mejorar la productividad y la resiliencia de los sistemas agrícolas frente a los desafíos climáticos.
Los resultados preliminares que la compañía viene observando en los ensayos y experiencias a campo muestran impactos concretos. De acuerdo con datos difundidos por Bayer, la implementación de estas prácticas puede traducirse en mejoras de productividad cercanas al 11% y en una mayor estabilidad productiva de alrededor del 9%, además de beneficios asociados a la salud del suelo y la eficiencia en el uso de recursos.
Para Leguizamón, el principal desafío hacia adelante será escalar este tipo de soluciones y generar mecanismos que permitan reconocer económicamente las prácticas agrícolas que reducen emisiones o capturan carbono. “La agricultura tiene un enorme potencial para ser parte de la solución al cambio climático, y al mismo tiempo mejorar la competitividad de los productores”, explicó durante la presentación.
En un contexto global donde crece la demanda por alimentos producidos con menor huella ambiental, iniciativas como PRO Carbono buscan posicionar al agro como un actor clave en la transición hacia sistemas productivos más sustentables, combinando ciencia aplicada, innovación tecnológica y nuevas oportunidades de negocio para el sector.

























