La empresa que prometía resistir la sequía, vencida por su propia tormenta financiera

El juez Fernando Mécoli dispuso la apertura del proceso tras un planteo impulsado por Moolec. La decisión profundiza el enfrentamiento entre Federico Trucco y el empresario uruguayo Juan Sartori, en un contexto de fuertes pérdidas y millonarias deudas.

El juez en lo Civil y Comercial de Rosario, Fernando Mécoli, resolvió este martes decretar la quiebra de Bioceres SA, una de las firmas biotecnológicas más relevantes del sector agroindustrial argentino. La medida se adoptó a partir de una presentación realizada por Moolec Science, actual controlante del grupo, y abre una nueva etapa en un conflicto societario que viene escalando desde fines del año pasado.

En su resolución, el magistrado consideró acreditado el estado de cesación de pagos e insolvencia de la compañía. Según el fallo, el pedido no se limitó a una invocación formal de dificultades financieras, sino que estuvo acompañado por elementos que, a criterio del juzgado, permiten corroborar la delicada situación patrimonial. Ahora deberá avanzarse en la designación de síndicos que quedarán a cargo del proceso.

La decisión judicial se inscribe en un enfrentamiento cada vez más abierto entre dos sectores de accionistas. De un lado se ubica Federico Trucco, integrante de una de las familias fundadoras y exreferente ejecutivo de la compañía, quien cuestiona la declaración de quiebra. Del otro, el empresario uruguayo Juan Sartori, vinculado a Moolec, que respalda la estrategia adoptada por el nuevo directorio. La disputa ya derivó en acusaciones cruzadas y podría escalar al fuero penal.

En el fallo, el juez también advirtió que la empresa declaró no poseer bienes registrables a su nombre, más allá de aquellos que eventualmente puedan detectarse en el marco de la investigación que llevará adelante la sindicatura. El expediente, además, pone el foco en la compleja estructura societaria y financiera transnacional del grupo.

Desde el entorno del nuevo directorio señalaron que la apertura del proceso universal de quiebra buscó evitar ejecuciones individuales de acreedores y preservar la igualdad entre ellos. Argumentan que, ante la inminencia de reclamos y embargos, resultaba necesario “cristalizar” el patrimonio para impedir una liquidación desordenada de activos.

La crisis financiera se hizo evidente a mediados del año pasado, cuando la compañía comenzó a incumplir pagos de pagarés bursátiles por más de US$5 millones. Según datos del mercado, el pasivo total rondaría los US$30 millones con vencimientos previstos para 2026. En paralelo, los estados contables al 30 de junio de 2025 reflejaron pérdidas significativamente superiores a las del ejercicio anterior, lo que terminó por agravar el escenario.

Moolec sostiene que el deterioro patrimonial se originó durante la gestión de Trucco y apunta a decisiones financieras adoptadas bajo su conducción, entre ellas emisiones de deuda de corto plazo, otorgamiento de garantías y operaciones vinculadas con Bioceres Crop Solutions Corp.. Desde el sector alineado con el exdirectivo, en cambio, aseguran que el traspaso accionario y los movimientos posteriores derivaron en una maniobra que terminó llevando a la empresa a la quiebra.

Fundada en 2001, Bioceres se convirtió en un emblema de la biotecnología aplicada al agro, con desarrollos patentados de alto impacto, como la tecnología HB4 para tolerancia a sequía y salinidad en cultivos. Sin embargo, el deterioro financiero y la interna accionaria modificaron radicalmente su panorama.

Sartori, señalado como uno de los actores centrales de la nueva etapa, tiene presencia en distintos negocios en la Argentina y el exterior. Además de su participación en el sector agroindustrial, es accionista del club inglés Sunderland AFC y vicepresidente del AS Monaco.

Con la quiebra ya decretada, el futuro de la compañía quedará sujeto a las decisiones que se adopten en el marco del proceso concursal, mientras la disputa entre accionistas promete sumar nuevos capítulos en los tribunales.

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