CIARA y CEC cuestionaron el paro aceitero y lo vincularon a una resistencia a la modernización laboral

Las cámaras que representan a la industria aceitera y exportadora rechazaron la medida de fuerza convocada por los sindicatos y advirtieron que afecta a toda la cadena productiva. Sostienen que el debate debería centrarse en generar más empleo formal y adaptar la legislación al futuro del trabajo.

La Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC) cuestionaron el paro anunciado por la Federación Aceitera, el Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (SOEA) y la Federación Sindical Marítima y Fluvial, al considerar que la medida responde a una lógica de resistencia frente a los cambios que necesita el mercado laboral argentino.

A través de un comunicado, las entidades señalaron que este tipo de medidas reflejan la defensa de estructuras que, a su entender, priorizan la preservación de posiciones de poder por sobre la creación de empleo genuino. En ese sentido, sostuvieron que el verdadero desafío debería ser avanzar en la formalización del trabajo, un proceso que —afirman— podría ampliarse significativamente mediante una legislación más moderna y acorde a las nuevas dinámicas productivas.

Desde CIARA y CEC remarcaron que la ley de modernización laboral, que ya cuenta con media sanción, apunta precisamente a adaptar el marco normativo a una realidad en constante transformación. Según indicaron, el avance tecnológico, la automatización y la aparición de nuevos perfiles profesionales obligan a repensar las reglas laborales para facilitar la creación de empleo y mejorar la competitividad.

Las cámaras también criticaron la decisión sindical de recurrir a un paro como principal herramienta de respuesta frente al debate legislativo. Consideraron que el camino adecuado dentro de un sistema democrático es la participación institucional mediante propuestas concretas que contribuyan a construir un mercado laboral más dinámico y sostenible en el tiempo.

Asimismo, advirtieron sobre el impacto económico de la medida de fuerza, especialmente en sectores estratégicos como la agroindustria y el comercio exterior. La paralización de actividades en puertos, plantas industriales y servicios logísticos repercute en toda la cadena productiva, afectando a empresas, trabajadores, transportistas y economías regionales que dependen del normal funcionamiento del sistema exportador.

En ese marco, desde las entidades plantearon la necesidad de enfocar la discusión en el futuro del empleo y en la generación de condiciones que permitan ampliar las oportunidades laborales. Según su visión, el desafío no pasa por frenar los cambios, sino por acompañarlos con políticas que promuevan la inversión, la formalización y la capacitación de los trabajadores en un contexto global cada vez más competitivo.

Finalmente, CIARA y CEC sostuvieron que el debate sobre la modernización laboral será clave para definir la capacidad del país de generar empleo y sostener su rol como proveedor confiable en los mercados internacionales, en un escenario donde la eficiencia y la previsibilidad resultan determinantes.

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