Un gigante mexicano promete invertir hasta US$ 3.000 millones y fija condiciones para competir

Grupo México, único oferente internacional en la carrera por la concesión, proyecta modernizar el sistema ferroviario de cargas, pero exige cambios en el esquema licitatorio y acceso anticipado al RIGI.

El proceso de privatización del Belgrano Cargas entra en una etapa clave y suma un actor de peso internacional. Se trata de Grupo México Transporte, el brazo logístico de uno de los holdings más grandes de ese país, que busca quedarse con la operación de las principales líneas ferroviarias de carga en Argentina.

La compañía, propiedad del empresario Germán Larrea, es la única firma extranjera que participa en la puja y propone un ambicioso plan de inversión de hasta 3.000 millones de dólares en un plazo de cinco años. El objetivo es modernizar la infraestructura, renovar locomotoras y mejorar la eficiencia del transporte de granos, minerales y otros productos clave para la economía.

El interés del grupo se explica por el potencial del sistema ferroviario argentino, especialmente en zonas productivas y con acceso a puertos. Desde la empresa aseguran que, con mejoras operativas y mayor inversión, el país podría incrementar significativamente el volumen de carga transportada y ganar competitividad.

Uno de los ejemplos que ponen sobre la mesa es su operación en Estados Unidos, donde gestionan una línea de cargas entre Miami y Jacksonville. Allí, los trenes alcanzan velocidades superiores a los 100 km/h y recorren distancias comparables a tramos clave de la red argentina en menos de la mitad de tiempo. En contraste, el Belgrano Cargas presenta limitaciones estructurales que reducen la velocidad y la eficiencia logística.

Sin embargo, la participación del grupo mexicano no está exenta de شروط. La empresa plantea dos condiciones centrales: por un lado, contar con garantías de acceso al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) antes de presentar su oferta; por otro, modificar el esquema de licitación propuesto por el Gobierno.

Actualmente, el plan oficial prevé dividir la concesión en distintos componentes —vías, material rodante y talleres— y licitar por separado cada una de las líneas ferroviarias. Este modelo no convence a Grupo México, que impulsa un sistema integrado, en el que un único operador gestione toda la red para lograr mayor escala y eficiencia. Incluso advierten que podrían retirarse del proceso si no se adjudican al menos dos de los principales corredores.

En paralelo, el Gobierno nacional avanza con los pliegos de licitación, que se conocerían en las próximas semanas, en el marco de las privatizaciones habilitadas por la Ley de Bases. Además del Belgrano Cargas, el proceso incluye otras empresas públicas estratégicas.

La competencia no será menor. Un consorcio de grandes agroexportadoras locales también analiza presentarse, con una propuesta de inversión significativamente menor, pero con fuerte conocimiento del negocio y presencia en el mercado.

Más allá de quién resulte adjudicatario, el debate de fondo gira en torno al modelo de desarrollo ferroviario que adoptará la Argentina. Mientras algunos promueven mayor competencia entre operadores, otros sostienen que un esquema integrado permitiría reducir costos y mejorar la logística.

Hoy, el país transporta apenas el 5% de su carga por tren, muy por debajo de otros mercados como México, donde ese porcentaje supera el 25%. En ese contexto, la definición sobre el futuro del Belgrano Cargas no solo marcará el rumbo de una empresa, sino también el de toda la infraestructura logística nacional.

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