Acuerdo UE–Mercosur y agro: alivio arancelario, nuevas cuotas y expectativas en Rosario

La economista jefa de la Bolsa de Comercio de Rosario, Emilce Terré, analizó el impacto del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur. Menos aranceles, reglas más previsibles y nuevas cuotas para carnes, granos y economías regionales, en un escenario que podría mejorar la utilización de la capacidad instalada en el polo agroindustrial rosarino.

El acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur vuelve a colocarse en el centro del debate económico argentino, especialmente por su potencial impacto sobre el complejo agroindustrial. Se trata de un entendimiento largamente esperado —negociado durante más de 25 años— que conecta a 31 países y representa cerca del 20% del PBI mundial, convirtiéndose en el mayor acuerdo comercial firmado hasta el momento.

Para Argentina, y particularmente para la región del Gran Rosario, el pacto abre una ventana de oportunidades, aunque no exenta de desafíos. Así lo explicó Emilce Terré, economista jefa de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), al analizar los principales puntos del acuerdo y sus posibles efectos sobre las exportaciones, las inversiones y el nivel de actividad industrial.

Europa, un socio clave para el agro argentino

La Unión Europea es históricamente uno de los destinos más relevantes para las exportaciones agroindustriales argentinas. Un caso emblemático es la harina de soja, principal producto de exportación del país, de la cual casi una cuarta parte se dirige al mercado europeo. También las carnes ocupan un lugar central, con la cuota Hilton como antecedente de largo plazo.

“Hay cadenas donde las ventas a la Unión Europea son fundamentales, y además es uno de los principales inversores extranjeros en Argentina”, señaló Terré, destacando que el acuerdo no solo impacta en el comercio, sino también en el flujo de inversiones.

Reglas sanitarias, ambientales y previsibilidad

Uno de los puntos sensibles del vínculo con Europa ha sido siempre el marco regulatorio, en especial las exigencias sanitarias y ambientales. En ese sentido, el acuerdo contempla avances relevantes. Por ejemplo, en relación con la normativa europea sobre deforestación —que limita la importación de productos provenientes de tierras deforestadas desde 2020—, se aceptarán mediciones y certificaciones locales.

“Esto permite que cada país pueda demostrar sus resultados en términos de deforestación, lo cual es una buena noticia para las exportaciones”, explicó la economista.

Además, el acuerdo introduce topes a los derechos de exportación para los productos enviados a la Unión Europea. En el caso de la soja, ese límite será del 14% a lo largo de los diez años posteriores a la entrada en vigencia del tratado, lo que aporta previsibilidad a la política comercial argentina y podría extenderse a otros destinos.

Biocombustibles: una industria golpeada que busca revancha

El sector de biocombustibles aparece como uno de los potenciales beneficiarios, luego de años complejos marcados por restricciones comerciales tanto en Europa como en Estados Unidos. El biodiesel, en particular, cerró el último año con niveles de actividad mínimos.

“Estos acuerdos macro, con reglas más estables y mercados preferenciales, podrían abrir nuevamente oportunidades para el biodiesel argentino en Europa”, sostuvo Terré. También podría haber impacto positivo en otras cadenas, como el bioetanol de maíz o azúcar, aunque ese proceso dependerá de futuras definiciones.

Carnes, cuotas y competitividad

En el caso de la carne vacuna, el acuerdo prevé la eliminación del arancel del 20% que hoy paga la cuota Hilton, llevándolo a cero una vez que el tratado entre en vigencia. A esto se suma la creación de una nueva cuota cercana a las 100.000 toneladas, además de cupos específicos para carnes aviar y porcina.

Según Terré, Argentina es competitiva en varios de estos rubros, especialmente considerando la mejora arancelaria y el acceso preferencial al mercado europeo. El acuerdo también incluye beneficios para economías regionales, con cuotas para productos como sorgo, arroz, lácteos y miel.

Capacidad ociosa y expectativas en el Gran Rosario

Uno de los puntos clave para la región es el nivel de utilización de las plantas agroindustriales del Gran Rosario, que concentran el mayor polo de procesamiento de soja del mundo. Si bien la actividad mejoró respecto de los años de sequía —especialmente 2023—, todavía existe una capacidad ociosa significativa.

“Mientras más podamos vender al exterior productos derivados de la soja y el girasol, con mayor valor agregado, mayor será el impacto positivo para la región”, explicó la economista. El acuerdo con la Unión Europea podría contribuir a ese objetivo, impulsando exportaciones industriales y no solo de productos primarios.

Un acuerdo estratégico, pero con tiempos políticos

Pese a las expectativas, Terré aclaró que el tratado aún debe atravesar instancias legislativas tanto en los países del Mercosur como en Europa. A medida que los congresos nacionales lo ratifiquen, comenzarán a regir de manera progresiva las ventajas arancelarias y comerciales.

“Va a llevar tiempo, pero sin dudas estamos hablando de un cambio de gran magnitud”, concluyó.

 

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