Agreste Punta Negra: el lujo silencioso que redefine la vida cerca del mar

Un desarrollo premium en Maldonado apuesta por la naturaleza, la privacidad y lotes de gran escala, lejos del ruido y del glamour ostentoso de la costa este

En Punta Negra, uno de los rincones más preservados del departamento de Maldonado, emerge Agreste Punta Negra, un loteo residencial que propone una forma distinta de habitar la costa uruguaya: menos exposición, más naturaleza y una convivencia armónica con el entorno. Comercializado por Amarras Inmobiliaria, el proyecto está pensado para quienes buscan tranquilidad, exclusividad y un vínculo auténtico con el paisaje.

Agreste Punta Negra es un proyecto de desarrolladores de prestigio internacional, lo que pretende es un lujo silencioso, en una montaña que tiene aproximadamente unos 250 metros de altura y miradas a los viñedos, a la bodega Bousa y al mar. Es un lugar increíble en donde es toda naturaleza, no hay nada que contamine”, explicó Mariel Devalle, CEO de Amarras Inmobiliaria Montevideo.

Un refugio residencial, sin usos comerciales

El desarrollo está concebido exclusivamente para vivienda unifamiliar, sin locales ni propuestas comerciales dentro del barrio. La idea es clara: preservar el silencio y la vida natural.

La idea es solo vivienda, nada comercial, y que la gente tenga una casa retirada del bullicio de lo que es José Ignacio o Punta del Este. Es silencio total y mirando al mar”, remarcó Devalle.

Ubicado a pocos minutos de la playa de Punta Negra —una de las más vírgenes de la zona—, Agreste combina cercanía al mar con una implantación en altura, lo que garantiza vistas abiertas y privacidad.

Lotes amplios y reglas claras

Uno de los grandes diferenciales del proyecto son sus dimensiones y su reglamento de construcción. En la primera etapa se desarrollan 90 lotes de aproximadamente 4.000 metros cuadrados, dentro de un predio total de 175 hectáreas.

El desarrollo tiene terrenos de 4.000 metros, son bien amplios, súper amplios. En esos terrenos tenés exclusividad y se va a mantener el bosque nativo. Solo se puede construir un 15% y hasta un 30% total con piscina u otros usos, siempre preservando el entorno. Todos los proyectos tienen que tener esa idiosincrasia”, detalló.

La topografía es otro rasgo distintivo: hay lotes en altura, escalonados como viñedos, y otros amesetados, lo que permite distintos estilos de implantación.

Los lotes son todos diferentes, no son iguales. Todos tienen vista, pero no son iguales”, subrayó.

Arquitectura integrada al paisaje

Agreste exige una línea arquitectónica respetuosa con la flora y la fauna autóctona. No se trata de imponer un diseño rígido, sino de garantizar coherencia estética y ambiental.

La línea arquitectónica va a tener que respetar el medio ambiente, responder a parámetros estéticos de la zona. Van a tener que ser cercos verdes, y las piscinas deberán integrarse al lenguaje del barrio, con decks de madera y materiales nobles”, explicó Devalle.

El barrio cuenta con caminería asfaltada, servicios de agua y energía, y accesos seguros.

Amenities y vida al aire libre

Aunque el foco está puesto en la vivienda y la naturaleza, Agreste ofrece una propuesta de amenities de nivel, pensada como un Club de Campo y Mar.

Va a tener piscina, lugares de spa, espacios de esparcimiento y áreas comunes, además de servicio de playa, algo muy importante porque estás a solo siete minutos del mar”, señaló.

El proyecto incluye además senderos internos, zonas de trekking, áreas deportivas, propuesta ecuestre, seguridad 24 horas y un restaurante cinco estrellas dentro del predio: Las Espinas, vinculado al entorno vitivinícola de la zona.

¿Para quién es Agreste?

Según Devalle, el desarrollo se adapta a distintos perfiles: inversores, residentes permanentes y quienes buscan una segunda vivienda.

Yo lo veo por inversión, obviamente, porque los lotes no tienen un costo elevado para la superficie que ofrecen. Van desde los 280.000 dólares hasta los 900.000, y van a acrecentar su valor por la zona”, indicó.

Pero también apunta a un público que prioriza el estilo de vida: “Para vivienda permanente, para el que quiere vivir aislado, lejos del ruido. Y también como segunda vivienda, cerca del mar pero alejado del glamour de fiesta. Es para quienes quieren realmente un lugar escondido”.

Un concepto que se resume en una frase

Al momento de definir el espíritu del proyecto, Devalle no duda:
Para mí es naturaleza, el cantar de los pájaros y un lujo silencioso”.

Con playas prácticamente intactas, dunas preservadas y un entorno donde el bosque, el mar y la arquitectura dialogan sin estridencias, Agreste Punta Negra se posiciona como una propuesta residencial distinta, pensada para quienes entienden que el verdadero lujo hoy pasa por el espacio, el silencio y el paisaje.

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