Advierten que el “costo argentino” ahoga a productores y transportistas

El dirigente agropecuario Néstor Roulet apuntó contra la presión impositiva en medio de la disputa por las tarifas de transporte y aseguró que el problema excede la puja sectorial.

La discusión por el valor de los fletes en el sector agropecuario volvió a escalar en los últimos días y sumó nuevas voces que buscan explicar el trasfondo del conflicto. A través de su cuenta en X, el ex secretario de Agregado de Valor, Néstor Roulet, planteó que la disputa entre productores y transportistas tiene un origen común: el elevado “costo argentino”.

Según detalló, si se convalida una tarifa de flete de 50 dólares por tonelada a 350 kilómetros, el impacto sobre el productor resulta significativo. En el caso del maíz, el costo logístico representa cerca del 20% del valor, mientras que en soja ronda el 12%.

El escenario se vuelve aún más exigente al incorporar la carga impositiva. Para el maíz, con retenciones del 9,5%, el costo total de enviar la producción a Rosario asciende a aproximadamente el 30% del valor del grano. En soja, donde los derechos de exportación alcanzan el 26%, ese porcentaje trepa al 38%.

Roulet ejemplificó el impacto en términos productivos: un rinde de 36 quintales por hectárea de soja equivale, en términos netos, a apenas 21 quintales una vez descontados estos costos. En maíz, de una cosecha de 80 quintales por hectárea, el productor termina reteniendo el equivalente a 60 quintales tras afrontar los gastos para llevar la mercadería al puerto.

Sin embargo, el análisis también contempla la situación del transporte. El ex funcionario señaló que los camioneros enfrentan una estructura de costos igualmente compleja: alrededor del 50% del precio del combustible corresponde a impuestos, mientras que los costos laborales representan cerca del 25% y los peajes, un 10%, en un contexto de infraestructura vial deficiente.

En ese marco, Roulet planteó que ambos sectores tienen argumentos válidos, pero que la discusión de fondo no debería centrarse exclusivamente en la tarifa del flete, sino en la presión impositiva general que afecta a toda la cadena.

“En realidad no estamos peleando entre argentinos, sino contra la alta presión impositiva”, sintetizó, al tiempo que sostuvo que una eventual reducción de la carga fiscal permitiría aliviar tensiones y mejorar la competitividad del sistema productivo.

El planteo reaviva un debate estructural en la economía argentina: el peso de los impuestos y los costos logísticos en la competitividad del agro, uno de los principales motores de generación de divisas del país.

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