¿Se terminan las promos? Supermercados advierten por recorte de descuentos con tarjetas

Los bancos ya no podrían sostener las promociones como hasta ahora y los supermercados advierten que el costo podría trasladarse a precios.

El esquema de descuentos bancarios que durante años funcionó como incentivo clave para el consumo masivo podría estar entrando en una etapa de repliegue. Así lo advirtió Sergio Casinero, presidente de la Cámara de Supermercados de Rosario, quien alertó sobre un cambio en la dinámica entre bancos y comercios que pone en riesgo la continuidad de estas promociones.

Según explicó, el modelo vigente se sostenía en un esquema de cofinanciamiento: los bancos ofrecían descuentos —del 15%, 20% o incluso 30%— y los supermercados acompañaban absorbiendo parte de ese costo. Sin embargo, ese equilibrio comenzó a tensarse por problemas de rentabilidad en el sistema financiero.

“Los bancos están con dificultades y ya no pueden sostener el nivel de aporte que venían haciendo. Lo que están planteando ahora es reducir su participación, lo que inevitablemente impacta en el esquema de descuentos”, señaló Casinero.

En ese contexto, desde el sector supermercadista advierten que se abre un escenario complejo. Si los bancos reducen su aporte, los comercios deberían cubrir una mayor porción del descuento, algo que consideran inviable en el actual contexto económico.

“Nos quieren trasladar ese costo a nosotros, pero no lo podemos absorber. Si lo hacemos, terminamos trabajando a pérdida o teniendo que aumentar precios”, explicó el dirigente.

Ese punto es clave: para sostener las promociones en las condiciones actuales, los supermercados deberían incrementar entre un 2% y un 3% el valor de los productos, algo que —según remarcan— va en contra del objetivo original de los descuentos, que es justamente aliviar el bolsillo del consumidor.

“Nosotros no queremos aumentar los precios para financiar promociones. Pierde sentido”, sostuvo Casinero en diálogo con Cadena3. De fondo, el planteo expone un cambio en uno de los principales motores del consumo en Argentina en los últimos años. Las promociones bancarias no solo incentivaban las ventas, sino que también funcionaban como una herramienta de competencia entre entidades financieras y comercios.

Ahora, con bancos más cautelosos y márgenes más ajustados, el sistema podría reconfigurarse hacia descuentos más bajos, menos frecuentes o directamente inexistentes.

Para los consumidores, esto implicaría una menor disponibilidad de ofertas y una pérdida de poder de compra indirecto. Para el sector comercial, en tanto, el desafío será sostener ventas en un contexto donde las herramientas de incentivo comienzan a debilitarse.

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