El segundo fin de semana largo del año, en el marco del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, dejó un balance positivo para el turismo argentino, con más de 1 millón de personas viajando por el país y un impacto económico superior a los $231.000 millones.
De acuerdo al relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, unas 1.012.000 personas se movilizaron durante los cuatro días, marcando un crecimiento cercano al 50% respecto al mismo período de 2025. Sin embargo, este incremento estuvo acompañado por un cambio en los hábitos de consumo, con viajes más breves y un gasto más cuidado.
El perfil predominante fue el de escapadas cortas y destinos cercanos. La estadía promedio se ubicó en 2,2 noches, mientras que el gasto diario rondó los $103.793, mostrando una leve caída en términos reales frente a otros feriados recientes.
En este contexto, el turismo mostró señales de adaptación a la coyuntura económica: muchos viajeros optaron por dividir sus días de descanso o reducir la duración de sus viajes para amortiguar costos como el combustible y el alojamiento.
A pesar de este escenario más austero, algunos destinos lograron destacarse. La provincia de Santa Fe registró una ocupación hotelera promedio del 54% y generó un movimiento económico cercano a los $18.000 millones.
Uno de los datos más relevantes fue el nivel de gasto en la ciudad capital, donde el consumo diario por visitante alcanzó los $260.000, muy por encima del promedio nacional. Este diferencial estuvo impulsado por una agenda de eventos que incluyó congresos y espectáculos musicales, que atrajeron público desde distintas localidades de la región.
El desempeño fue dispar según el segmento: mientras los hoteles de mayor categoría alcanzaron niveles de ocupación cercanos al 90%, los establecimientos de tres estrellas y boutique se ubicaron en torno al 50%.
A nivel general, el fin de semana largo también mostró la presencia de turistas internacionales en destinos como Buenos Aires, Mendoza y San Carlos de Bariloche, aportando un dinamismo adicional en un contexto de menor consumo interno.
Con la mirada puesta en los próximos feriados, especialmente la Semana Santa, el sector turístico mantiene expectativas moderadas, apostando a una recuperación gradual sostenida por propuestas de cercanía y una oferta cada vez más segmentada.





























