En una disertación ante empresarios y referentes del sector productivo en la Bolsa de Comercio de Rosario, el ministro de Economía, Luis Caputo, defendió el rumbo económico del Gobierno y planteó que el análisis de la coyuntura debe centrarse en “los datos” y no en “relatos o percepciones”.
“Como ministro tengo la obligación de mirar los datos, porque los datos son la realidad”, afirmó al inicio de su exposición, en la que buscó contraponer indicadores económicos con las críticas al modelo oficial.
Caputo aseguró que la actual administración llegó con el objetivo de modificar estructuralmente la economía argentina y que ese cambio “ya se está materializando”. En ese sentido, insistió en que el problema histórico del país fue el déficit fiscal, que —según remarcó— se registró en la mayoría de los últimos 124 años, y cuestionó que durante décadas se haya puesto el foco en la inflación, el dólar o la deuda como causas y no como consecuencias.
“El error fue atacar las consecuencias y no la raíz del problema. Eso llevó a controles, defaults y distorsiones que terminaron agravando la situación”, sostuvo.
El ministro también hizo referencia a la dificultad política que implicaba corregir ese desequilibrio, algo que —según indicó— durante años fue considerado inviable incluso por economistas. “Lo que parecía imposible se hizo posible”, afirmó, al tiempo que destacó que el ajuste se realizó “sin confiscaciones, sin corralitos y respetando la propiedad privada”.
En su exposición, Caputo enumeró una serie de indicadores para respaldar su diagnóstico. Señaló que el nivel de actividad se encuentra en valores récord, con la mayoría de los sectores en crecimiento, al igual que el consumo, las exportaciones y la cosecha. Además, rechazó la idea de un dilema entre inflación y crecimiento: “Argentina va a seguir creciendo y la inflación va a seguir bajando. No hay trade-off”.
También destacó el potencial del sector energético y minero, al señalar que el país pasará de ser importador a exportador neto, con proyecciones de ventas externas por 270.000 millones de dólares en la próxima década.
En materia social, el ministro sostuvo que la pobreza se encuentra en el nivel más bajo de los últimos siete años, aunque reconoció que sigue siendo elevada. Sobre los salarios, indicó que el empleo registrado muestra una leve recuperación frente a fines de 2023, mientras que los ingresos no registrados alcanzan máximos desde 2018.
Caputo introdujo además el concepto de “heterogeneidad” para explicar por qué no todos los sectores evolucionan al mismo ritmo, y cuestionó a quienes generalizan situaciones particulares para describir el conjunto de la economía. “La realidad es heterogénea, pero también lo es la reacción de cada uno frente al cambio”, planteó.
En ese marco, puso énfasis en la importancia de la confianza como motor del crecimiento y defendió el rol del Estado en la generación de condiciones macroeconómicas —estabilidad, baja de impuestos y desregulación— sin intervenir directamente en las decisiones del sector privado.
Asimismo, reconoció las dificultades en la comunicación del programa económico y cuestionó el rol de parte del periodismo, al que acusó de no reflejar los avances. No obstante, reafirmó la estrategia oficial: “Hay que seguir por este camino y explicar una y otra vez lo que está pasando”.
En otro tramo de su exposición, el ministro se refirió a la presión impositiva sobre el agro y, en particular, a los derechos de exportación. Si bien ratificó que la intención del Gobierno es avanzar hacia su eliminación, aclaró que no es una medida que pueda implementarse de inmediato. Según explicó, una baja abrupta implicaría en el corto plazo una pérdida de ingresos fiscales que podría reabrir el déficit, con el riesgo de generar desconfianza sobre la sostenibilidad del programa económico.
En ese sentido, sostuvo que un eventual deterioro de las cuentas públicas podría reinstalar expectativas negativas en los mercados y frenar la recuperación. No obstante, aseguró que el objetivo de eliminar las retenciones se mantiene en el horizonte, al considerar que el sector agropecuario ya demostró su capacidad de respuesta cuando cuenta con incentivos adecuados, como se observa en el dinamismo de eventos como Expoagro. Sin embargo, remarcó que las restricciones actuales son consecuencia de los desequilibrios acumulados en el pasado y que su corrección requiere un proceso gradual.
La presentación dejó como eje central un mensaje claro del equipo económico: sostener el rumbo, consolidar el equilibrio fiscal y apoyarse en los datos como principal argumento frente a las críticas.




























