El mercado inmobiliario comercial de Rosario atraviesa una etapa de reacomodamiento marcada por un aumento en la cantidad de locales vacíos, particularmente en el área central. La tendencia comenzó a evidenciarse con mayor claridad desde diciembre, cuando muchos comerciantes decidieron esperar el desempeño de las ventas navideñas antes de definir la continuidad de sus contratos.
Así lo explicó Cristina Peracchia, titular de la inmobiliaria González Taylor y presidenta del Colegio de Corredores Inmobiliarios de Rosario (COCIR), quien señaló que el fenómeno ya se percibía en el último relevamiento de vacancia de la entidad, que marcaba alrededor de un 10% de locales desocupados.
“Había muchos inquilinos que estaban resistiendo, esperando las ventas de Navidad para ver qué decisión tomar. Después de ese período se produjeron varias rescisiones o contratos que directamente no se renovaron”, indicó en diálogo con LT8.
Según la dirigente, el escenario actual también refleja un cambio en la dinámica comercial de la ciudad. Mientras algunas zonas tradicionales del centro muestran menor actividad y más persianas bajas, otros corredores comerciales barriales mantienen niveles de ocupación más elevados.
Entre los sectores que sostienen una buena dinámica mencionó a los centros comerciales a cielo abierto de barrios como Echesortu, Alberdi, Tiro Suizo y Empalme Graneros, donde la cercanía con los clientes, la facilidad de estacionamiento y el movimiento cotidiano del barrio siguen siendo ventajas competitivas.
“Se está produciendo una especie de metamorfosis del centro. Parte de la actividad se está trasladando hacia esos corredores barriales que siguen teniendo mucho movimiento”, explicó. En ese contexto, el propio mercado comenzó a ajustar los valores de alquiler. La mayor disponibilidad de locales llevó a que algunos propietarios bajen las pretensiones iniciales para evitar que los inmuebles permanezcan vacíos durante largos períodos.
“Muchos dueños entendieron que es preferible tener el local ocupado a un precio menor que mantenerlo desocupado y tener que afrontar impuestos y gastos”, afirmó Peracchia. A esto se suma el impacto del aumento de tributos, que en algunos casos creció por encima de la inflación.
De todos modos, la dirigente consideró que la situación también puede generar oportunidades para nuevos emprendimientos. La aparición de locales disponibles en corredores comerciales importantes o incluso en plena peatonal abre la posibilidad de acceder a ubicaciones que antes resultaban inaccesibles por sus costos.
En paralelo, el mercado de compraventa de propiedades muestra señales mixtas. Según los corredores inmobiliarios, hay mayor movimiento en unidades nuevas o de hasta diez años de antigüedad, mientras que las propiedades más antiguas empiezan a captar interés por su potencial de refacción.
“Departamentos de 30 o 40 años que llevaban mucho tiempo en venta hoy vuelven a ser considerados como una oportunidad. Con una remodelación pueden transformarse en una buena inversión para uso familiar”, señaló.
En los próximos días se espera que el COCIR, junto con la Universidad Nacional de Rosario, difunda nuevos indicadores sobre la evolución del mercado inmobiliario local, que permitirán dimensionar con mayor precisión el nivel de vacancia y las tendencias del sector.






























