La Fundación Libertad celebró en Rosario su 38° aniversario con un encuentro que reunió a dirigentes políticos, empresarios, académicos e intelectuales en su sede de Mitre 170. La velada tuvo como principales oradores a la senadora nacional y ex ministra de Seguridad Patricia Bullrich y al presidente de la entidad, Gerardo Bongiovanni, en una sala colmada y con fuerte presencia del sector productivo y dirigente.
Desde su creación a fines de los años 80, la Fundación Libertad se consolidó como uno de los think tanks liberales más influyentes de América Latina, proyectando desde el interior del país una agenda basada en “ideas en acción”. A lo largo de casi cuatro décadas pasaron por sus seminarios figuras internacionales como Mario Vargas Llosa, Lech Wałęsa y María Corina Machado, además de destacados premios Nobel de Economía.
En su intervención, Bullrich defendió las reformas estructurales impulsadas por el gobierno y aseguró que los primeros indicadores muestran una evolución positiva.
“No, nosotros tenemos los números y creemos que… algunas empresas no se adaptan y otras nuevas nacen. Así que la tasa de desempleo bajó del 6,9 al 6,6; y eso para nosotros es un camino”, afirmó.
La legisladora sostuvo que el nuevo marco normativo apunta a dar previsibilidad y dinamismo: “Con estas leyes de simplificación para las empresas, más la ley laboral que da mucha previsibilidad en los juicios, nosotros creemos que esto va a andar”.
En esa línea, llamó a invertir y a movilizar el ahorro privado: “Saquen los dólares del colchón, que hay inocencia fiscal, son todos inocentes. ¡Saquen todos sus dólares!”. Enumeró instrumentos como el RIGI y el RIMI, junto con mecanismos de aceleración del IVA y amortización de Ganancias para la renovación de bienes de capital.
Rosario y la seguridad: “Me voy a meter en Rosario”
Uno de los momentos más enfáticos de su discurso fue cuando recordó su decisión de avanzar sobre la crisis de seguridad en la ciudad.
“Con el entonces ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, me dijo: ‘No te metas en Rosario, porque Rosario es imposible’. Le dije: ‘Bueno, voy a hacer exactamente lo contrario. Me voy a meter en Rosario’”, relató.
Bullrich reivindicó los resultados del Plan Bandera y, más tarde, en sus redes sociales, reforzó ese mensaje: “Liberarla del narcotráfico fue una de las metas centrales de mi gestión. No miramos para otro lado. Fuimos a fondo. Hoy los resultados están a la vista”.
En la misma publicación felicitó a la Fundación Libertad por su aniversario y subrayó que “la libertad, la democracia y el libre mercado nos unen”.
Milei y la “tribuna abierta”
Consultada sobre el discurso del presidente Javier Milei en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso, Bullrich analizó el tono y el mensaje del mandatario:
“El presidente lo que hizo el domingo fue hacer una especie de tribuna abierta. Es su personalidad, y creo que eso abona a una forma de decir: ‘No te voy a dejar pasar una’”. Consideró además que esa modalidad representó “una novedad muy importante en la política argentina”.
“Cuando decirse liberal era mala palabra”
Por su parte, Bongiovanni repasó la historia de la institución y recordó los años en que el liberalismo era marginal en el debate público.
“Así fue hace 38 años, cuando decirse liberal era mala palabra, cuando uno se exponía incluso físicamente”, expresó. Evocó también un episodio ocurrido en Rosario cuando el micro en el que viajaban Mario Vargas Llosa, José María Aznar y Sebastián Piñera fue atacado a pocas cuadras del lugar de un seminario.
Bongiovanni destacó el reciente artículo del economista Juan Carlos de Pablo, que reivindica la figura de Rogelio Pontón, uno de los referentes históricos del pensamiento liberal en Rosario.
En sus orígenes, la entidad contó con el respaldo de empresas emblemáticas de la ciudad como La Virginia, Paladini y Sidersa, y hoy reúne a más de 300 empresas asociadas que sostienen su estructura y proyección internacional.
Con una convocatoria que reunió a referentes de todo el arco político y del sector productivo, el 38° aniversario de la Fundación Libertad volvió a consolidar a Rosario como un polo de debate liberal en la región, en un contexto nacional marcado por reformas estructurales y un fuerte impulso a la desregulación.






























