La búsqueda de G70 para Berlín es sumar un operador de escala que pueda darle vida urbana al edificio y convertir su historia en parte de una experiencia actual para Rosario. La propuesta apunta a recuperar su dimensión arquitectónica y su capacidad de convocatoria, y a potenciar Pasaje Simeoni como un polo gastronómico, cultural y de experiencias.
El proyecto parte de una condición singular: Berlín es una propiedad histórica, reconocida por su escala y su carácter arquitectónico, en un sector que atraviesa transformaciones. En las inmediaciones de Mitre y Pasaje Simeoni se incorporan edificios residenciales con locales comerciales en planta baja, más viviendas y circulación cotidiana. Para G70, ese contexto abre una oportunidad para que el inmueble vuelva a tener un papel activo en la vida de la ciudad.
El objetivo es posicionarlo como un activo estratégico y atraer a un operador capaz de desarrollar una propuesta con convocatoria. La arquitectura se concibe como un espacio amplio, articulador y adaptable a distintos usos y experiencias. La flexibilidad busca que el edificio pueda responder a las necesidades de quien lo gestione, sin fragmentar sus ambientes ni limitarlo de antemano a una única función.
La intervención contempla recuperar la expresión del inmueble y realzar los elementos que definen su identidad: molduras, balcones, aberturas y detalles ornamentales. La propuesta incorpora una fachada de tonos claros, carpinterías oscuras y una iluminación que destacaría sus formas durante la noche. La puesta en valor busca que Berlín recupere presencia en la calle y vuelva a ser reconocido como parte del patrimonio arquitectónico rosarino.

El desarrollo distribuye 820 metros cuadrados cubiertos entre subsuelo, planta baja y planta alta, además de 137 metros cuadrados de patios y galerías. El subsuelo tiene 126 metros cuadrados. La planta baja reúne 343 metros cuadrados cubiertos y un patio interno de 93; la planta alta, 351 cubiertos y 44 de galería y patio. La circulación vertical conecta los niveles y organiza el recorrido entre salones y espacios abiertos.

La propuesta reserva un lugar central para el patio interno y plantea plantas despejadas, con áreas que podrían recibir actividades complementarias. Esa organización permite imaginar distintos formatos de uso y convivencia dentro del edificio, mientras el futuro operador define el perfil y la programación. La historia de Berlín funciona así como punto de partida para recuperar su capacidad de convocatoria y ofrecer una experiencia ligada a la arquitectura y a la vida urbana de Rosario.
Bajo la Plaza de la Cooperación, las estructuras del antiguo Mercado Norte

A pocos metros de Berlín, las obras de remodelación de la Plaza de la Cooperación dejaron al descubierto estructuras subterráneas vinculadas con el antiguo Mercado Norte. Durante las excavaciones se identificaron tres cámaras conectadas por túneles, bajo el terreno que el mercado ocupó durante más de un siglo.
Cada estructura tiene aproximadamente cuatro metros de ancho y entre 25 y 30 metros de largo. Una corre paralela al pasaje Poeta Fabricio Simeoni; las otras dos avanzan perpendicularmente hacia el centro de la plaza. Los relevamientos continúan y no se descarta la existencia de otros espacios bajo tierra.

Inaugurado a fines del siglo XIX, el Mercado Norte fue uno de los principales centros de abastecimiento de Rosario. El establecimiento se amplió con el crecimiento de la actividad comercial, perdió protagonismo con el paso de las décadas y cerró sus puertas. El edificio fue demolido durante los últimos años de la década de 1970. Aunque había referencias sobre antiguos sótanos, no existían planos que permitieran conocer su cantidad, dimensiones o distribución. La función original de las cámaras todavía se estudia; una hipótesis indica que pudieron utilizarse como depósitos.
La remodelación municipal conservará el uso público y recreativo de la plaza e incorporará sectores vidriados en el piso para que parte de las estructuras pueda observarse desde la superficie. Su futuro uso dependerá de los estudios técnicos y patrimoniales.
La búsqueda de un operador para Berlín pone en primer plano una pregunta urbana y económica: cómo hacer que un edificio histórico recupere actividad y convoque público. A pocos metros, la plaza permitirá reconocer desde la superficie vestigios del mercado que marcó ese sector. Dos intervenciones distintas vuelven a dar protagonismo a la historia de Rosario en la vida cotidiana del área.


























