Por Juan Berasategui – Miembro del Área de Asuntos Internacionales del Grupo Joven Fundación Libertad
Santa Fe tiene un peso estratégico en esta relación bilateral: genera uno de cada tres dólares que Argentina exporta al bloque europeo (superando incluso los envíos de Uruguay y Paraguay juntos). En sus redes, Maximiliano Pullaro declaró: “Representamos entre el 22% y el 25% de las exportaciones del país y cumplimos con las normas ambientales y de trazabilidad que exige Europa.”
Gran parte de estas ventas provienen del complejo agroindustrial, siendo la soja y la carne los principales motores. Si tomamos el Centro de Estudios y Servicios (CES) de la Bolsa de Comercio de Santa Fe (BCSF), el 51% de todas las exportaciones argentinas históricas hacia la Unión Europea tienen origen en la provincia de Santa Fe.
Además, observamos un importante crecimiento reciente según INDEC: Entre enero y julio de 2026, las exportaciones de Santa Fe a la Unión Europea crecieron un 13,9% en valor. Este repunte estuvo encabezado de forma directa por el sector agropecuario, destacándose la fuerte demanda europea de harina de soja y el envío de carnes. Observamos que la tracción de la harina de soja se debe en gran medida a la adaptación de las industrias a las nuevas normativas europeas, como el régimen de deforestación EUDR.
Durante el encuentro, las autoridades provinciales destacaron la necesidad de avanzar en una pronta solución para el mercado del biodiésel, una industria clave para la economía santafesina. Históricamente, el biodiésel argentino enfrentó obstáculos comerciales en Europa mediante la aplicación de aranceles antidumping. Ese conflicto logró estabilizarse gracias a un acuerdo de cuotas y precios mínimos impulsado por la Cámara Argentina de Biocombustibles (CARBIO), lo que permitió sostener el volumen exportable.
Sin embargo, el nuevo cuello de botella ya no es estrictamente arancelario, sino ambiental. La entrada en vigencia de las nuevas regulaciones del Pacto Verde Europeo, específicamente el Reglamento sobre Deforestación (EUDR) y las directivas sobre el uso de la tierra, amenaza con restringir y, eventualmente, prohibir el ingreso de biodiésel elaborado a base de aceite de soja.
Si estas normativas se aplican sin adaptaciones que reconozcan las prácticas sustentables de la agricultura argentina, Santa Fe corre el riesgo de perder un negocio cuyo valor se comprende a partir de las cifras de la Cámara Argentina de Biocombustibles (CARBIO): Durante 2025, el 100% de las exportaciones argentinas de biodiésel tuvieron como destino a la Unión Europea. Santa Fe es la protagonista absoluta de este flujo, albergando en el polo del Gran Rosario el grueso de la capacidad productiva instalada de la industria.
Esto demuestra que el gran desafío que se presenta a partir de estas negociaciones en el marco del acuerdo con la UE está en no perder este negocio millonario para la provincia.
La consolidación de este acuerdo permitiría a Santa Fe no solo potenciar su producción tradicional, sino también posicionar al Gran Rosario como un hub logístico global para nuevos sectores.

























