El REM del Banco Central proyecta inflación anual del 20% y dólar oficial a $1.753 para fines de 2026

La encuesta a bancos y consultoras prevé una inflación mensual en baja hasta 1,5%, un ajuste cambiario del 21% anual y una desocupación estable en torno al 6,9%.

El Banco Central de la República Argentina difundió el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) de diciembre de 2025, un informe clave para anticipar la evolución de las principales variables macroeconómicas. Las proyecciones del mercado consolidan un escenario de desinflación sostenida, dólar con corrección gradual y mercado laboral sin deterioro significativo de cara a 2026.

En materia de precios, los analistas estiman que la inflación mensual fue de 2,3% en diciembre de 2025 y que continuará descendiendo durante el primer semestre de 2026: 2,0% en enero, 1,9% en marzo y 1,5% en junio. En términos interanuales, la inflación esperada para diciembre de 2026 es del 20,1%, con una desaceleración adicional hacia 12,7% en 2027 y 9,5% en 2028.

El IPC Núcleo —que excluye precios regulados y estacionales— acompaña esta tendencia y refuerza la lectura de que el proceso desinflacionario no se limita a factores puntuales, sino que comienza a mostrar mayor consistencia.

En el frente cambiario, el REM prevé un tipo de cambio oficial promedio de $1.484 por dólar en enero de 2026. Para diciembre del próximo año, la mediana de las proyecciones ubica el dólar en $1.753, lo que implica una suba anual cercana al 21%, en línea con la inflación proyectada. De acuerdo con el relevamiento, el mercado descarta escenarios de saltos bruscos y espera un sendero de ajuste administrado.

Respecto al empleo, la tasa de desocupación abierta se mantendría estable. El REM estima un nivel de 6,8% para el cuarto trimestre de 2025 y 6,9% para el cuarto trimestre de 2026, mientras que el promedio del grupo de analistas con mejor desempeño proyecta incluso un registro levemente inferior, en torno al 6,6%.

En conjunto, el informe del Banco Central refleja un cambio de expectativas respecto de años anteriores: menor inflación, dólar alineado con el proceso desinflacionario y un mercado laboral sin señales de estrés. Un escenario que, de sostenerse, marcaría una etapa de mayor previsibilidad macroeconómica durante 2026.

Comentarios