El dólar oficial para los próximos 16 meses

Por Cristian Gardel
CEO de Pampa Trading

Uno de los grandes dilemas que enfrentará la economía argentina durante el próximo año es saber cuándo y cómo se establecerá un nuevo valor razonable y sostenible para el dólar oficial. En ese escenario, hay que hacer una distinción referida a la cronología de los acontecimientos. En tal sentido, hay que separar temporalmente el análisis en dos partes. Por un lado, lo que va acontecer de aquí hasta las elecciones (tramo I) y, por otro, lo que sucederá desde diciembre 2015 en adelante (Tramo II).

Tramo I (KK)

Claramente, en este período previo a las elecciones existe una fuerte presión alcista, determinada por los elevados niveles de inflación local, la apreciación del dólar frente a otras monedas internacionales y la devaluación del real brasileño.

Muy probablemente la inflación en los próximos 10 meses se encontrará en niveles superiores al 25% anual frente a una devaluación esperada del peso argentino del 15% anual o menor. Por otro lado, el dólar se ha apreciado frente al euro más de un 15% y todo indica que esto no se revertirá en los próximos 12 meses, lo cual implica que el peso argentino correrá con la misma suerte. Además, como si esto fuera poco, nuestro principal socio comercial devalúa su moneda a un ritmo alto y constante.

Todos estos elementos de fuerte presión alcista para el dólar oficial, sostenidos por un continuo mix de inflación alta y cambio lento, terminarán por ubicar al actual plan económico en el “top 5” de los mayores atrasos cambiarios de la historia económica argentina.

Con todo, la visión del Ejecutivo es anclar el dólar oficial, de modo tal que cumpla dos funciones, una económica y una política. Económicamente, el dólar oficial quieto, o de a mini-devaluaciones, asegura, a pesar de algunas restricciones, que los precios de los exportables e importables se mantengan en variaciones de precios mínimas y por lo tanto conteniendo la inflación. Por otro lado, la función política (quizá, la más importante) está relacionada con atrasar aun más el tipo de cambio, de modo tal que el próximo gobierno se encuentre con la obligación de hacer un ajuste en el tipo de cambio de proporciones tales, que lo complique o le haga asumir un alto costo político.

Motivados por factores políticos y económicos, y basándonos en la política devaluatoria de los últimos 12 meses, creemos que la administración actual se encamina a establecer un valor del tipo de cambio oficial “de elecciones” de entre 9.50 y 10 pesos por dólar.

Tramo II (M,M)

En este período post elecciones es cuando seguramente se dará la convergencia del dólar oficial con el paralelo.
Saber cuál es “el precio de equilibrio” y “cómo y cuándo” se arribará al mismo, son dos preguntas de difícil respuesta pero que, sin embargo, a pesar de la incertidumbre político/institucional, intentaremos dilucidarlas por aproximación.

En primer lugar, deberíamos tratar de establecer un tipo de cambio de equilibrio para enero del 2016. En tal sentido, dado que no vemos inconvenientes de peso, en los niveles de reservas, política de emisión monetaria o flujos de capitales para esa fecha, creemos que la variable principal a analizar para inferir un valor del dólar futuro teórico es la competitividad comercial del tipo de cambio.

Precio de equilibrio

Considerando que los tipos reales de cambio de países vecinos han tendido a apreciarse fuertemente ante una apertura a los mercado de divisas, y en ningún caso se pudo verificar un nivel alto de tipo de cambio al estilo de los que tuvo Argentina en el período 2003/2007, creemos razonable establecer un tipo de cambio mejor que el actual, pero al mismo tiempo que sea compatible con un país con alto ingreso de divisas.

Suponiendo que el dólar de 8 pesos (tras la fuerte devaluación) de enero del 2014, era un tipo de cambio de relativa aceptabilidad en términos de competitividad, lo hemos de considerar como base de un sencillo análisis para proyectar el TC de equilibrio a enero de 2016 (que medido en Tipo de Cambio Real sería el equivalente a pesos 1.22 de diciembre del 2001 y 1.54 para TCR multilateral para la misma fecha).

Según consultoras privadas, la inflación desde enero del 2014 a enero 2015 fue del 35% anual aproximadamente.Por lo que para no perder frente a la inflación, el tipo cambio oficial debió haber sido en enero 2015 un 35% más caro que en enero 2014, es decir: 10.80 pesos por dólar. Por lo que, considerando el supuesto de inflación del 25% anual para el 2015, el tipo de cambio de equilibrio para enero del 2016 debería ubicarse en 13.5 pesos por dólar.

Resumiendo, si los 8 pesos de enero 2014 son el equivalente a los 13.5 de enero 2016, es válido decir que el valor teórico de equilibrio compatible con una competitividad modesta pero aceptable sería un valor cercano a los 13.5 pesos por dólar.

Bien, ya tenemos un valor teórico de equilibrio futuro para el dólar, pero no sabemos ni cuándo ni cómo sucederá.

Según datos relevados en los últimos 6 meses por las principales encuestadoras argentinas, es altamente probable que el próximo presidente argentino sea Sergio Massa o Mauricio Macri. Si esto pasara, es probable que en ambos casos pongan rápidamente manos a la obra en el asunto cambiario. El staff de Massa ha manifestado resolver el cepo en 180 días y dirigentes del Pro han dicho que 180 días es demasiado. Si bien podrían considerarse como promesas electorales, creemos que hay razones de peso para pensar que estos son fuertes indicios de sus futuras políticas económicas.

Si el presidente fuera Massa y su ministro de economía Lavagna, es probable que sean partidarios de un ajuste cambiario por etapas y pautas temporales de convergencia paulatina y liberación progresiva del tipo de cambio. Tratando de llevar un cambio oficial de 10 pesos, en una convergencia de 6 meses, a valores cercanos de 15 pesos por dólar en junio del 2016. Suponiendo una tasa del 15% de inflación anual.

Si el presidente fuera Macri, y tomando como indicio importante las políticas de “shock”, instrumentadas para resolver el atraso tarifario del transporte público metropolitano; creemos probable una solución cambiaría que procure una unificación del tipo de cambio en un período no mayor a 45 días.

En ambos casos, la dinámica del “cuándo” estará atada al ingreso de capitales y éste a la negociación con los hold outs, Sin embargo, creemos que con solo iniciar un proceso de negociación franco y unificar el cambio en valores de mercado, automáticamente se producirá un fuerte ingreso de capitales, que previo overshooting, impulsaría hacia abajo al tipo de cambio libre, pudiendo ubicarse transitoriamente por debajo de los valores de equilibrio, entre 12.5 o 13.5 pesos por dólar. De ahí en más, la política inflacionaria que instrumente el próximo gobierno será el principal determinante del valor del dólar hacia adelante.

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