Cómo anticipar aumentos de alquiler y renovaciones de contrato sin desordenar las finanzas

Llega una nueva actualización en los valores que obliga a los inquilinos a implementar estrategias para no perder el rendimiento de sus ingresos. Entre los instrumentos más utilizados se encuentran: FCI, para los períodos cortos y Plazo Fijo, para los más largos

Con un IPC que aumentó en más de un 32% en un año según el INDEC, muchos inquilinos verán una suba en el costo de sus alquileres. Independientemente cual haya sido el índice de aumento para los contratos, el desafío estará en cómo anticiparlo y administrar el dinero para evitar que el impacto recaiga de forma abrupta en el presupuesto mensual.

“El momento de la actualización no debería ser el día en que recién empezamos a pensar de dónde sale el dinero. Cuando se conoce la fecha del ajuste, se puede trabajar con anticipación para que el impacto sea gradual y no un salto brusco en las finanzas personales”, explica Vanesa Di Troilo, Business Manager de Reba, la entidad financiera autorizada por el BCRA.

En esta línea, la líder explica que los usuarios de Reba suelen separar mensualmente un monto y canalizarlo en un Fondo Común de Inversión (FCI), que ofrece rendimientos diarios y liquidez inmediata. Esta alternativa permite que el dinero destinado al próximo aumento genere rendimiento mientras permanece disponible ante cualquier eventualidad.

“Los FCI funcionan como un fondo de reserva dinámico: el capital puede mantenerse invertido hasta el momento de la actualización del alquiler y retirarse cuando se necesite. La clave es no dejar el dinero quieto en la cuenta, sino asignarle un objetivo y ponerlo a trabajar desde el primer mes”, señala Di Troilo.

Renovaciones de contrato

Para los aumentos que ya están detallados, el FCI suele ser de mayor utilidad, pero cuando el desafío es la renovación del contrato (que puede implicar depósito, sellados, comisiones y varios meses de alquiler juntos) el horizonte cambia. Allí, el Plazo Fijo se presenta como una herramienta alineada con una meta concreta y una fecha determinada.

“Si sabemos que el contrato vence en 2026, se puede estructurar un esquema de plazos fijos sucesivos hasta el momento de la firma. Reinvertir el capital junto con los intereses permite aprovechar el interés compuesto y llegar a la renovación con una base más sólida”, agrega la especialista.

Además del alquiler, existen otros gastos que presionan el presupuesto mensual, como expensas y servicios, cuyos valores pueden variar. Ante este escenario, la Business Manager comenta que los usuarios de Reba tienen la práctica de asignar esos montos apenas se acredita el sueldo, para poder ordenar prioridades y tener claridad sobre el dinero disponible para el resto de los consumos.

Frente a los ajustes frecuentes, anticipar fechas y definir objetivos se vuelve determinante para sostener el equilibrio financiero personal. Separar el ahorro con tiempo y elegir el instrumento adecuado según lo que se quiera lograr: sea liquidez para actualizaciones o plazo definido para renovaciones de contrato, puede marcar la diferencia entre afrontar un aumento con tranquilidad y previsión o con estrés y desequilibrio presupuestario.

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