Competitividad con desarrollo

Es uno de los lemas del nuevo congreso de Maizar. Llegan especialistas de distintos sectores

Aunque el momento es difícil para la producción agropecuaria luego de la mayor sequía en verano que se recuerde en décadas, la cadena del maíz y el sorgo decidió apostar al futuro organizando su Congreso MAIZAR 2018, para debatir entre todos cómo reinsertarnos en un mundo competitivo propiciando el desarrollo económico y social.

El próximo 22 de mayo, especialistas en distintas áreas de los sectores público y privado abordarán múltiples temas que hacen a la cadena del maíz y el sorgo, sus desafíos y oportunidades, en una jornada integrada por 14 paneles y talleres. Veremos en detalle cuál es el aporte fundamental de la cadena a la economía argentina, pero también cómo es su impacto local en algunas localidades maiceras; qué posibilidades se abren para el cereal y sus productos en la bioeconomía; qué se pudo lograr con el regreso a reglas de juego más claras con el actual Gobierno y qué precisamos mejorar en materia impositiva, de infraestructura, logística y otros costos que nos restan competitividad en el mercado internacional; qué tenemos y qué nos resta en materia de mercados y socios comerciales; cómo fomentar el crecimiento con capital humano e inclusión social.

“También vamos a abordar temas específicos que hacen al quehacer de la cadena: la gestión del riesgo; la innovación con tecnología y calidad; las buenas prácticas como condición fundamental para la sostenibilidad; el germoplasma y la biotecnología tolerante a sequía; emprendimientos de punta, innovaciones tecnológicas en fertilización, riego, refugios, así como la calidad industrial de los cultivares de maíz. Además, habrá talleres que desarrollarán temáticas específicas, como los nuevos mercados para el cultivo de sorgo, los temas que debate el sector en el Congreso, innovaciones en la transformación de materias primas, oportunidades para los bioplásticos, entre muchos otros”, indicaron los organizadores.

“Estamos convencidos de que las cadenas agroindustriales tienen un papel central para lograr en 2030 el desafío de aumentar 50% la producción mundial de alimentos sin incrementar la superficie cultivada, en línea con las necesidades que planteó la Organización de Naciones Unidas. Y la cadena del maíz y el sorgo tiene un papel fundamental en ese escenario, por la cantidad y calidad de producciones industriales que genera: carnes, lácteos, productos de molienda, bioetanol, biogás, biomateriales. Generamos valor agregado y desarrollo económico y social, y producimos más de lo que consumimos, de modo que podemos seguir incrementando el aporte de divisas al país”, concluyeron.

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