En 2025, más de un 66% de las Pymes no pudieron acceder a financiamiento durante un período de al menos 6 meses, de estas, la mitad no lo pudo hacer por la existencia de requisitos demasiado exigentes para ser cumplidos y un 47.7% por un desconocimiento de programas de asistencia y/o financiamiento (Indicador de Competitividad y Acceso al Financiamiento ICAF 2025).
En este contexto, muchas empresas se ven obligadas a operar con múltiples proveedores financieros o a depender exclusivamente del crédito bancario tradicional, lo que genera procesos más lentos y complejos para gestionar liquidez, inversiones o comercio exterior. Al mismo tiempo, comienzan a consolidarse nuevas alternativas: el financiamiento no bancario, que incluye fintech, factoring y leasing, creció un 84% interanual y ya supera los $11 billones (Agencia de Noticias Argentinas), reflejando una búsqueda creciente de soluciones más ágiles por parte del sector productivo.
Es a raíz de esto que distintas compañías del sector financiero comenzaron a desarrollar modelos integrados que combinan herramientas digitales, acceso al mercado de capitales y soluciones vinculadas al comercio internacional. Estas propuestas buscan simplificar la operatoria de las empresas y concentrar en un mismo ecosistema servicios que históricamente se encontraban fragmentados.
“Entendemos que detrás de cada empresa hay personas buscando agilidad. Nuestro foco es que los procesos sean claros y que cada interacción con nuestras unidades de negocio entregue un resultado medible. Por eso, ofrecemos una experiencia personalizada y consistente”, explica Hernán Barrea, Director Comercial del Grupo Transatlántica.
En el mercado comienza a consolidarse una tendencia: en un contexto donde muchas PyMEs todavía enfrentan desafíos vinculados al acceso a herramientas estratégicas y a la planificación financiera, las compañías que logran profesionalizar su gestión y expandirse suelen apoyarse en socios con trayectoria, solidez y presencia en los principales polos productivos del país.
“La región centro del país (Córdoba, Santa Fe y el interior de Buenos Aires) es el motor agroindustrial y de servicios. Para estas áreas, planteamos un ecosistema de soluciones que crea oportunidades a través de herramientas digitales, como es el caso de Reba, y servicios bursátiles que facilitan la gestión de liquidez”, finaliza Barrea.




























