Desde el inicio de la gestión de Maximiliano Pullaro, el Gobierno de Santa Fe avanzó en una agenda de trabajo con instituciones financieras y privadas para fortalecer la infraestructura productiva. En ese esquema, la Bolsa de Comercio de Rosario se consolidó como un socio clave en el desarrollo de proyectos viales estratégicos, especialmente en el área del Gran Rosario, donde la conectividad y la logística resultan determinantes para la competitividad exportadora.
En los últimos días, la Provincia inauguró la primera etapa del tercer carril de la Autopista Rosario–Santa Fe y licitó el segundo tramo, que se extenderá desde San Lorenzo hasta Timbúes. En ese marco, el ministro de Obras Públicas, Lisandro Enrico, destacó que la participación de la Bolsa permitió estructurar esquemas de financiamiento mixto, combinando recursos provinciales con aportes privados canalizados mediante la colocación de bonos. Según explicó, esta articulación también hizo posible avanzar con obras como la pavimentación del Desvío Giardino —clave para el tránsito pesado hacia los puertos— y la repavimentación del Camino de la Cremería.
Enrico también puso el foco en el diseño del Circuito de Ingreso a Puertos (CIP), uno de los proyectos más ambiciosos de la actual gestión. La iniciativa busca ordenar el acceso de casi dos millones de camiones por temporada a los 32 puertos del cordón industrial, desde Timbúes hasta Arroyo Seco. El plan contempla estudios técnicos, consensos multisectoriales y la futura concesión del sistema para garantizar su ejecución y mantenimiento. En ese proceso, el Gobierno provincial prevé que la Bolsa de Comercio continúe cumpliendo un rol central en la coordinación técnica y financiera de las obras que apuntan a potenciar la logística y las exportaciones santafesinas.


























