El Concejo Municipal comenzó a analizar una modificación puntual a la normativa que regula la tipología torre en Rosario, aprobada el año pasado como parte de una estrategia para ordenar el crecimiento urbano y fomentar desarrollos en altura bajo criterios específicos.
El concejal Fabrizio Fiatti explicó que la propuesta apunta a corregir una situación surgida tras la aprobación de dos marcos normativos en momentos distintos: primero la ordenanza que regula las torres y luego el conjunto de normas destinadas a la protección de inmuebles patrimoniales.
“Lo que estamos haciendo es una adecuación pequeña para permitir que los criterios de la ordenanza de torres se compatibilicen y puedan aplicarse en determinados inmuebles patrimoniales acorde a las nuevas categorías de protección, siempre a través de un convenio específico”, señaló el edil.
Solo para grandes terrenos y con control del Concejo
La normativa vigente establece que el régimen de tipología torre solo puede aplicarse en terrenos de más de 1.000 metros cuadrados, una condición que busca limitar este tipo de desarrollos a lotes de gran tamaño y evitar impactos negativos en el tejido urbano.
La modificación en debate propone que esos mismos criterios puedan utilizarse en inmuebles con protección patrimonial parcial, siempre que se trate de lugares de la ciudad donde se admita la tipología torre y que, además, por la particularidad de los inmuebles, exista un convenio patrimonial previo con el área de Patrimonio del Ejecutivo municipal. Ese acuerdo deberá luego ser enviado al Concejo para su aprobación definitiva.
Este mecanismo permitirá evaluar cada caso de forma particular, garantizando que cualquier intervención respete el valor histórico y urbano del inmueble.
Más edificabilidad sin perder espacios verdes
Uno de los principales argumentos a favor de la tipología torre es que permite concentrar la edificabilidad en altura, liberando espacio en el terreno y favoreciendo la conservación de áreas verdes.
Este modelo se caracteriza por construcciones con perímetro exento, es decir, sin ocupar completamente el lote, lo que mejora la ventilación, la iluminación y la calidad ambiental del entorno.
“Son terrenos muy grandes que pueden tener mayor edificabilidad, ya sea por el sistema tradicional o por el formato de torre, que conserva más espacio verde y ordena mejor el desarrollo urbano”, explicó Fiatti.
No se aplicará a los inmuebles con máxima protección
El proyecto establece límites claros respecto a los inmuebles patrimoniales que podrán acceder a este régimen.
Quedarán excluidos aquellos edificios con el mayor grado de protección, considerados intocables tanto en su interior como en su estructura exterior. En cambio, la iniciativa apunta a propiedades con niveles de protección parcial o indirecta, donde la normativa ya permite cierto margen de intervención.
En estos casos, la posibilidad de aplicar la tipología torre podría facilitar nuevos desarrollos sin comprometer los valores patrimoniales más sensibles.
Un intento por equilibrar desarrollo y preservación
La iniciativa forma parte de una política más amplia que busca equilibrar el crecimiento inmobiliario con la preservación del patrimonio urbano, ofreciendo herramientas que permitan aprovechar el potencial de grandes terrenos sin afectar la identidad arquitectónica de la ciudad.
La propuesta comenzó a discutirse recientemente en el Concejo y forma parte del proceso de ajuste y perfeccionamiento del nuevo marco normativo urbano aprobado en 2025.
Según Fiatti, el objetivo es garantizar que las herramientas creadas para ordenar el crecimiento en altura también puedan aplicarse en situaciones particulares, siempre bajo control institucional y con criterios de preservación.




























