En medio de versiones sobre eventuales dificultades financieras, el presidente de Metalfor, Eduardo Borri, salió a aclarar el panorama y puso el foco en el proceso de reordenamiento financiero que atraviesa la compañía, en un contexto marcado por tasas elevadas, volatilidad política y tensiones en la cadena de pagos.
“Para hablar de Metalfor hay que entender primero cómo funciona nuestra dinámica industrial y comercial”, explicó. A diferencia de otros fabricantes, la empresa tiene una cadena altamente integrada: cuenta con más de veinte centros propios de servicio, capacitación y venta de repuestos, lo que implica que cada unidad nueva que comercializa ingresa con la toma de maquinaria usada como parte de pago.
Ese esquema, habitual en el negocio de maquinaria agrícola, implica manejar volúmenes significativos de stock usado, cuyo valor puede representar entre el 50% y el 60% de una unidad nueva. “La valorización de equipos usados en Argentina es alta. Pero si uno queda muy estoqueado, eso impacta en la estructura financiera”, reconoció.
Mercado de capitales y crédito internacional
Para sostener esa dinámica, Metalfor viene utilizando desde hace años herramientas del mercado de capitales: fideicomisos financieros, obligaciones negociables y pagarés bursátiles, además del financiamiento bancario tradicional.
En ese marco, la compañía avanzó con un proyecto ante la agencia DFC —dependiente del Tesoro de los Estados Unidos— para obtener financiamiento destinado a pequeños contratistas y productores. El proceso incluyó instancias de due diligence con funcionarios estadounidenses y culminó con el desembolso de US$ 50 millones, a ocho años de plazo y con dos años de gracia.
Se trata del primer crédito otorgado por la DFC a la Argentina en seis años y el único concedido en el país durante 2025. “Es algo que la Argentina debería celebrar. Tenemos muchas razones para decir que estamos bien y en la buena senda”, sostuvo Borri.
La demora en la llegada de esos fondos, en un escenario local atravesado por tasas que llegaron a superar el 100% anual durante el segundo semestre de 2025, obligó a la empresa a afrontar costos financieros elevados. Aun así, el ejecutivo destacó que la compañía logró cumplir en tiempo y forma con sus compromisos, incluyendo la cancelación de una obligación negociable por alrededor de US$ 20 millones entre fines de 2024 y mediados de 2025.
Deuda más larga y menor exposición
Uno de los datos que Borri subrayó es el cambio en la composición del pasivo. A comienzos de 2025, el 90% de la deuda era de corto plazo. Hoy, entre el 80% y el 90% está estructurado a largo plazo. Además, en el último año la firma redujo su deuda en aproximadamente US$ 30 millones.
En paralelo, uno de los accionistas —Bertotto Boglione— capitalizó la compañía con US$ 10 millones a comienzos de 2025, reforzando el patrimonio en un momento exigente para el sector.
“Muchas empresas no pudieron soportar el nivel de tasas que hubo en Argentina. Nosotros las pagamos y seguimos en pie”, afirmó Borri. Según explicó, la compañía mantuvo un EBITDA positivo, aunque buena parte de ese resultado operativo se destinó al pago de intereses.
Impacto coyuntural y diálogo con proveedores
Borri reconoció que en el arranque de 2025 la empresa enfrentó tensiones derivadas de la volatilidad financiera y algunos episodios de cheques rechazados en la cadena comercial. Sin embargo, remarcó que se trató de situaciones puntuales y que la estrategia fue priorizar el diálogo y la reprogramación de compromisos.
“Estamos trabajando caso por caso. Al principio del año teníamos más de 150 instrumentos dispersos; hoy quedan apenas una decena. Hay un esfuerzo muy grande de ordenamiento y diálogo con todos los actores”, señaló.
Expectativas positivas: cosecha récord y más movimiento
De cara a los próximos meses, el presidente de Metalfor se mostró optimista. La perspectiva de una cosecha récord y mayor volumen de producción es, según explicó, un factor clave para el negocio de maquinaria agrícola.
“Para nosotros la cantidad es fundamental. Más producción significa más movimiento, más camiones, más trabajo y más inversión”, indicó. Además, anticipó que la empresa trabaja en la reducción de stocks y en nuevas herramientas comerciales para dinamizar la venta de usados y equipos nuevos.
En este contexto, Metalfor prepara una nueva emisión de obligaciones negociables por US$ 15 millones —por debajo de la del año anterior— con el objetivo de reforzar capital de trabajo y consolidar el proceso de normalización financiera.
“El ahorro de tasas que vamos a tener con este nuevo esquema se va a reflejar mes a mes. Ya demostramos que podemos atravesar momentos muy difíciles y cumplir nuestras obligaciones. Ahora se trata de consolidar esa mejora en el tiempo”, concluyó Borri.
Con respaldo internacional, capitalización de accionistas y una reestructuración de deuda avanzada, la compañía apuesta a capitalizar un escenario agrícola favorable y dejar atrás las tensiones de un año particularmente exigente para el sistema financiero argentino.





























