El Parador Atalaya suma franquicias: cuánto cuesta abrir una y por qué es un clásico de la Ruta 2

La marca de las famosas medialunas de Chascomús sigue creciendo con su modelo de franquicias y ya proyecta nuevas aperturas en todo el país. La inversión ronda los 200 mil dólares y promete recupero en tres años.

Cuando se viaja hacia la Costa Atlántica —o se emprende el regreso— hay una parada que para muchos es casi obligatoria. El aroma a café recién hecho y a medialunas calientes marca el kilómetro exacto del antojo: el histórico Parador Atalaya, ícono gastronómico de la Ruta 2.

Fundado en 1942 en Chascomús como un emprendimiento familiar, el lugar se convirtió con los años en sinónimo de viaje, descanso y tradición. Hoy, esa mística no sólo vive en la ruta, sino que también se replica en distintos puntos del país a través de su sistema de franquicias.

Cuánto hay que invertir para tener un Atalaya

Abrir un local de la marca requiere una inversión total cercana a los u$s 200.000. Ese monto contempla la obra civil, el equipamiento completo y el canon de ingreso, que es de aproximadamente u$s 7.000 y puede ajustarse según el proyecto y la ubicación.

Los nuevos locales están pensados en formatos más eficientes, con superficies de entre 150 y 200 metros cuadrados, lo que ayuda a reducir costos operativos y acelerar el retorno de la inversión.

La empresa estima que el desembolso inicial puede recuperarse en un plazo de alrededor de tres años.

Según datos de la firma, una franquicia considerada saludable logra una facturación superior a los $50 millones mensuales, con una rentabilidad promedio del 15%, aunque los resultados pueden variar según la plaza y el nivel de ventas.

Una marca con historia que sigue creciendo

Actualmente, Atalaya supera los 22 locales en funcionamiento. De ese total, dos son propios —los tradicionales paradores de la Ruta 2 en Chascomús, ubicados en ambos sentidos a la altura del km 113,5— y el resto opera bajo el sistema de franquicias.

La compañía, hoy en manos de la tercera generación de la familia fundadora, respalda su expansión con una nueva planta de producción en Chascomús. La fábrica, de más de 1.000 m², permitirá duplicar la capacidad de elaboración, pasando de 20 a 40 millones de medialunas por año, e incorporar tecnología y procesos más eficientes.

Esta infraestructura está pensada para abastecer hasta 40 nuevas franquicias en el futuro.

Aunque las medialunas pueden encontrarse ahora en distintas ciudades, la experiencia original de la ruta sigue siendo el corazón de la marca. La empresa sostiene que, más allá del producto, lo que distingue a Atalaya es el componente emocional: generaciones de viajeros que asocian el parador con recuerdos familiares, vacaciones y rituales de viaje.

Ese equilibrio entre herencia y modernización forma parte de su identidad: recetas artesanales, materias primas de calidad y una imagen que se adapta a los nuevos tiempos sin perder la esencia.

Entre sus productos estrella, las clásicas medialunas —de manteca o de grasa— siguen liderando las ventas. La docena cuesta $13.900, mientras que las variedades rellenas (dulce de leche, pastelera o Nutella) tienen valores más altos según la opción.

Qué ofrece la franquicia

La firma destaca entre los beneficios para franquiciados:

  • Una marca con más de 80 años de historia y fuerte vínculo emocional con el público
  • Capacitación constante y acompañamiento integral
  • Procesos estandarizados que facilitan la operación
  • Productos propios y elaboración artesanal con recetas originales
  • Un modelo de negocio con facturación inmediata y rentabilidad atractiva

Lo que viene para 2026

De cara al próximo año, Atalaya proyecta abrir al menos cinco nuevas franquicias, con foco en ciudades del interior que crecieron en población y consumo, además de ubicaciones estratégicas sobre rutas turísticas.

Así, lo que comenzó como una parada familiar en 1942 hoy se consolida como una marca nacional que busca seguir acompañando viajes… y sumando socios que quieran ser parte de ese ritual argentino de café, ruta y medialunas.

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