El Mercado de Productores de Fisherton, uno de los polos frutihortícolas más relevantes del interior del país, puso en marcha un ambicioso plan de expansión que combina inversión privada, acuerdos con el municipio y una profunda transformación del entorno urbano en el noroeste de Rosario.
Actualmente asentado sobre un predio de 6 hectáreas, el consorcio propietario del mercado avanzó en la integración funcional de otras 9 hectáreas contiguas, también de su propiedad. La iniciativa permitirá ampliar la capacidad operativa del complejo, ordenar la circulación interna y sumar nuevos servicios vinculados tanto a la actividad comercial como a la movilidad urbana.
El proyecto contempla la construcción de dos grandes playas de estacionamiento diferenciadas —una destinada a camiones de proveedores y otra para clientes—, lo que permitirá trasladar hacia el interior del predio toda la logística de espera, carga y descarga. De esta manera, se busca descomprimir el impacto que hoy genera el mercado sobre la vía pública, especialmente en arterias clave como Mendoza y bulevar Wilde.
Según datos del propio sector, el mercado recibe alrededor de 10.000 vehículos por semana, un flujo que históricamente derivó en demoras, filas extensas y congestión en horarios críticos. Con la nueva configuración, la operatoria quedará contenida dentro del predio, reduciendo los conflictos de tránsito y mejorando la convivencia urbana.
Además de la ampliación operativa, el plan incluye la incorporación de locales comerciales con frente sobre avenida Calasanz, áreas verdes parquizadas, espacios destinados a paradas de colectivos y nuevas trazas para bicicletas, integrando el mercado al tejido urbano con una lógica más moderna y sustentable.
Para viabilizar la unificación de los terrenos, las autoridades del mercado —encabezadas por Daniel Mario Montecchiari— alcanzaron un acuerdo con la Municipalidad de Rosario que implica la supresión de un tramo de la calle Urizar y de una calle interna sin denominación, eliminando la barrera física que hoy separa ambas parcelas.
Como contrapartida, el consorcio asumió una serie de compromisos urbanos y ambientales. Entre ellos, la donación de un terreno de 6.645 metros cuadrados para la construcción de un reservorio pluvial, clave para mitigar el impacto hídrico en los barrios aledaños. También se hará cargo de la repavimentación de la calle Filiberto y de la relocalización de la infraestructura de gas y energía eléctrica que actualmente atraviesa la zona intervenida.
Con esta iniciativa, el Mercado de Fisherton no solo busca ganar escala y eficiencia, sino también consolidarse como un nodo estratégico de abastecimiento, logística y servicios, alineado con las nuevas demandas urbanas y productivas de Rosario.



























