En un mercado gastronómico cada vez más selectivo, Hormiga Negra consolida su crecimiento a través de un sistema de franquicias diseñado para ofrecer previsibilidad, respaldo operativo y una identidad de marca bien definida. La cadena de bares de cerveza artesanal estructura su propuesta sobre procesos estandarizados, acompañamiento permanente y socios involucrados en la gestión diaria.
Actualmente, la firma cuenta con 15 locales en funcionamiento, en su mayoría franquiciados, con presencia en Capital Federal y el Gran Buenos Aires, y una estructura profesional dedicada exclusivamente al desarrollo de la red. Para la empresa, el franquiciado es un socio estratégico, por eso dispone de equipos específicos de capacitación, marketing, operaciones y auditorías.
Cuánto cuesta abrir un Hormiga Negra
El modelo se adapta a distintos formatos, aunque el tamaño habitual de los bares ronda los 200 m². Para nuevas plazas del interior del país, la marca evalúa superficies más reducidas.
- Canon de ingreso: u$s20.000
- Inversión estimada: entre u$s1.000 y u$s1.500 por metro cuadrado
- Recupero de la inversión estimado: 3 años
- Facturación mensual proyectada por local: $90.000.000
- Rentabilidad promedio: 18%
La inversión final depende del estado del local y del nivel de obra requerido. La empresa apunta a perfiles con compromiso operativo y visión de largo plazo, priorizando la gestión directa por parte del franquiciado.
Producción y estandarización
Hormiga Negra sostiene su crecimiento con una base productiva propia. La cervecería elabora más de 130.000 litros mensuales en su planta ubicada en San Martín, con capacidad instalada para ajustar volúmenes según la estacionalidad. Además, cuenta con un centro de producción gastronómica en Florida Oeste, desde donde se distribuyen productos elaborados bajo estándares unificados para toda la red.
Cada local mantiene un formato reconocible: 18 canillas de cerveza, con 6 variedades propias y 12 invitadas, además de una carta de hamburguesas, picadas y platos simples pensados para compartir, en un ambiente descontracturado que forma parte de la identidad de marca.
Plan de expansión
Con la operación consolidada en el AMBA, la compañía proyecta su crecimiento hacia nuevas plazas. El plan para 2026 contempla la apertura de entre dos y tres nuevos locales, avanzan gestiones para desembarcar en la Patagonia y otras regiones del país.
La marca nació en 2012, cuando siete amigos comenzaron a elaborar cerveza artesanal por pasión. En 2014 instalaron su primer espacio de producción en un garaje, donde alcanzaban unos 50 litros. El punto de quiebre llegó en 2016 con la apertura del primer bar en Martínez, experiencia que impulsó el desarrollo del modelo de franquicias ante el interés de terceros por replicar el formato.
Desde aquella primera olla de 80 litros, el crecimiento fue sostenido hasta alcanzar la escala actual, siempre manteniendo como eje los valores que dieron origen al proyecto: trabajo en equipo, profesionalización y pasión por la cerveza artesanal.



























