Cada vez que la industria argentina pierde un mercado, una licitación estratégica o una oportunidad de crecimiento, el debate suele girar en torno a los acuerdos comerciales, la apertura de importaciones o los regímenes de incentivo a la inversión. Sin embargo, por debajo de esas discusiones aparece un problema estructural que se repite: el costo argentino.
Ese entramado de impuestos, logística, energía, financiamiento y falta de previsibilidad vuelve a colocar a la producción local en una posición desventajosa frente a competidores internacionales que operan con reglas más simples y, en muchos casos, con fuerte respaldo estatal.
Las recientes declaraciones del dirigente de la Unión Industrial de Santa Fe, Marcelo Kusznierz, vuelven a poner el foco en esa realidad. El industrial advirtió que “la matriz industrial argentina está descuidada” y señaló su preocupación por la situación de la metalmecánica santafesina, uno de los sectores más sensibles a los vaivenes del costo local.
En este contexto, medidas como el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) aparecen como un arma de doble filo. Si bien buscan atraer capitales, lo hacen sin resolver el problema de fondo: una estructura de costos que castiga a quienes producen en el país. La falta de un compre nacional efectivo termina profundizando esa asimetría.
El debate se replica también en sectores estratégicos como el de los biocombustibles, donde Santa Fe es protagonista. Tras años de idas y vueltas, el propio Kusznierz recordó que “costó dos años que el gobierno nacional entendiera la importancia de los biocombustibles en la matriz energética”. El desafío ahora es avanzar hacia una nueva ley que permita crecer, pero sin ignorar nuevamente el peso de los costos internos.
Mientras no se aborde de manera integral el costo argentino, cualquier discusión sobre apertura comercial, acuerdos internacionales o incentivos a la inversión seguirá siendo incompleta. La competitividad no se decreta: se construye. Y hoy, ese sigue siendo el principal escollo que enfrenta la industria nacional.
























