Sidersa invertirá US$ 300 millones en una nueva acería verde y relanza la siderurgia argentina tras medio siglo

La compañía construye en San Nicolás una planta de última generación que comenzará a operar en 2028. Será la primera acería nueva del país en más de 50 años y apunta a producir acero con una de las huellas de carbono más bajas del mundo.

En un contexto global atravesado por la transición energética y las exigencias ambientales, Sidersa puso en marcha uno de los proyectos industriales más relevantes de los últimos años en la Argentina. La empresa avanza con la construcción de Sidersa+, una nueva acería en la ciudad bonaerense de San Nicolás de los Arroyos, que demandará una inversión estimada en US$ 300 millones y comenzará a producir en 2028.

El proyecto fue inscripto en el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) y marca un hito histórico para la industria nacional: será la primera planta siderúrgica construida en el país en más de cinco décadas. Pero su relevancia no se limita a la magnitud de la inversión, sino al perfil tecnológico y ambiental con el que fue concebida.

La futura acería estará orientada a la producción de hierro para la construcción, con una capacidad instalada de 360.000 toneladas anuales. Durante la etapa de obra se prevé la generación de más de 1.000 puestos de trabajo, mientras que en la fase operativa se crearán más de 300 empleos directos y alrededor de 3.500 indirectos, vinculados a proveedores, logística y servicios asociados.

Desde la empresa destacan que la elección de San Nicolás responde a su tradición siderúrgica y a su ubicación estratégica, con acceso a infraestructura energética, logística y portuaria, factores clave para una planta de estas características. El objetivo es reforzar la producción local de acero, reducir importaciones y abastecer tanto al mercado interno como a la exportación.

Un salto ambiental para la siderurgia

Uno de los aspectos centrales del proyecto es su foco en la producción de acero verde, un concepto que gana peso en los mercados internacionales. Mientras que el promedio global de la industria siderúrgica emite cerca de 1,8 toneladas de CO₂ por cada tonelada de acero, Sidersa+ proyecta una huella de apenas 0,38 toneladas, lo que implica una reducción cercana al 77% frente a los procesos tradicionales basados en altos hornos.

Esta diferencia cobra especial relevancia en el actual escenario internacional. La Unión Europea comenzó a aplicar mecanismos de ajuste por carbono a las importaciones de productos industriales intensivos en emisiones, como el acero. En ese contexto, producir con baja huella ambiental se traduce en una ventaja competitiva concreta para acceder a mercados externos sin costos adicionales.

Tecnología de última generación

El corazón de la nueva planta será la incorporación de tecnología MIDA minimill, un sistema que utiliza chatarra como insumo principal y un horno eléctrico de alta eficiencia energética. Este esquema reduce significativamente tanto el consumo de energía como las emisiones de gases de efecto invernadero.

Además, la acería contará con un avanzado sistema de gestión energética, una tecnología que hoy solo se utiliza en algunos países desarrollados. El horno podrá convertir la corriente alterna de la red en corriente continua, lo que habilita la integración directa de energías renovables, como la solar, sin necesidad de pasar por el sistema eléctrico tradicional.

Este diseño permitirá, por ejemplo, alimentar el proceso productivo con paneles solares, un diferencial tecnológico que posiciona al proyecto entre los más avanzados de la región.

Un proyecto con respaldo energético propio

La estrategia de descarbonización de Sidersa no parte de cero. La empresa ya cuenta con dos parques solares en la provincia de San Juan, experiencia que será clave para integrar generación renovable al funcionamiento de la nueva acería. Según explican desde la compañía, el objetivo es avanzar hacia un modelo industrial más eficiente y sostenible, sin perder competitividad ni escala productiva.

Industria pesada y apuesta de largo plazo

Más allá de su perfil ambiental, Sidersa+ se inscribe en una etapa de reactivación de inversiones industriales de gran escala en la Argentina. La construcción de una nueva acería luego de 50 años representa una señal de apuesta de largo plazo por el país y por la industria pesada, en un escenario global marcado por cambios profundos en las cadenas de valor.

Con inicio de operaciones previsto para 2028, el proyecto apunta a convertir a Sidersa en un referente regional en acero de baja huella de carbono, combinando inversión, empleo calificado y tecnología, y ubicando a la siderurgia argentina en un nuevo estándar productivo y ambiental.

Comentarios