La Terminal de Ómnibus “Mariano Moreno” volvió a quedar en el centro de la escena por denuncias reiteradas de pasajeros que aseguran haber sido hostigados, extorsionados o directamente impedidos de trasladar sus valijas sin la intervención de los maleteros que operan en el predio.
Los reclamos, que vienen acumulándose desde hace años en redes sociales, foros de viajeros y organismos de defensa del consumidor, apuntan principalmente a situaciones de cobro indebido y “aprietes” para obligar a los usuarios a contratar un servicio que —según insisten— no pidieron y no necesitan.
Un monopolio consolidado por ordenanza
El conflicto se agrava por un dato institucional: Los pasajeros que compran su pasaje en la Terminal pagan automáticamente una tasa destinada a financiar a la cooperativa de maleteros. Ese aporte está establecido en la Ordenanza Municipal 10.269, que les otorga un régimen de exclusividad dentro del edificio, aun cuando el usuario no utilice el servicio.
La normativa, aprobada hace más de una década, creó un esquema que para muchos quedó desactualizado y que, en los hechos, mantuvo un monopolio sin controles eficaces. Comerciantes y empresas de transporte también han manifestado su malestar por la recurrencia de conflictos y la afectación a la experiencia de los viajeros, especialmente en horarios de alta demanda.
Reclamos que se multiplican
Los reportes más frecuentes describen que, al intentar trasladar su equipaje por cuenta propia, algunos pasajeros son interceptados o increpados por integrantes de la cooperativa, quienes argumentan que el traslado es una tarea exclusiva de su sector. En otros casos, se mencionan exigencias de pago adicional o negativas a permitir el acceso al micro sin su intervención.
Varias de estas situaciones derivaron en intervenciones de personal policial y de seguridad privada, especialmente en fines de semana largos y temporadas de recambio turístico.
Debate abierto en el Concejo
La acumulación de denuncias reactivó el debate en el Concejo Municipal, donde se presentó un proyecto para derogar la Ordenanza 10.269, cortar el financiamiento obligatorio y abrir la competencia dentro del servicio de manipulación de equipaje.
La iniciativa propone que quienes quieran trabajar en la Terminal lo hagan sin privilegios, bajo un esquema regulado, transparente y sin cargas automáticas para los usuarios.
Una demanda que crece: viajar sin hostigamiento
En un contexto de aumento del turismo y mayor movimiento en la Terminal, crece también la exigencia de los pasajeros por contar con un entorno seguro, libre de presiones y con reglas claras. La discusión ya está instalada: ¿debe seguir vigente un modelo que obliga a los usuarios a pagar por un servicio que no solicitan y que muchos denuncian como hostil?
Mientras el debate institucional avanza, las quejas por maleteros que “aprietan”, “traban” o exigen pagos indebidos siguen multiplicándose, llevando la polémica nuevamente al centro del escenario público.






























