Tras dejar la Jefatura de Gabinete, Guillermo Francos reorientó su actividad hacia el sector productivo con una apuesta concreta en la economía real. El exfuncionario es copropietario de Ovo-Prime S.A., una empresa dedicada a la producción de huevos de gallina en el interior de la provincia de Buenos Aires.
La granja está ubicada en Roque Pérez y opera con una escala significativa dentro del negocio avícola. Según lo explicado por el propio Francos, el establecimiento maneja un plantel que oscila entre 300.000 y 450.000 gallinas ponedoras, lo que se traduce en una producción diaria de entre 300.000 y 450.000 huevos, dependiendo del ciclo productivo.
Se trata de un emprendimiento orientado al mercado interno, en un rubro de consumo estable y alta rotación, donde la eficiencia productiva y el control de costos resultan claves. La empresa incorporó procesos de clasificación y embalaje automatizados, una inversión que permite estandarizar calidad y ganar competitividad en un mercado de márgenes ajustados.
Francos explicó que la actividad avícola es un negocio con ciclos marcados: cuando los precios mejoran, la producción se expande rápidamente y luego presiona los valores a la baja. En ese contexto, la escala y la tecnología se vuelven factores decisivos para sostener rentabilidad.
La participación en Ovo-Prime no es una incursión ocasional. Forma parte de una vuelta deliberada al sector privado, con foco en producción de alimentos y arraigo territorial, lejos de los despachos oficiales. El paso del ex jefe de Gabinete al negocio del huevo sintetiza un giro claro: de la política nacional a una inversión productiva concreta, en uno de los segmentos más tradicionales y resilientes del agro argentino.





























