Diario referente financiero español ubica al peso argentino entre las peores inversiones no bursátiles del mundo en 2025

Mientras la plata trepó 144% y el oro 64%, la moneda argentina quedó en el ranking negativo global junto a divisas castigadas por crisis económicas y tensiones políticas.

El balance global de inversiones de 2025 dejó una señal contundente para los inversores: el peso argentino fue una de las peores inversiones no bursátiles del año a nivel mundial, según el relevamiento anual de un referente financiero español que analizó el comportamiento de monedas, materias primas y activos alternativos.

En un contexto en el que el dólar se debilitó frente a la mayoría de las divisas internacionales, la moneda argentina volvió a destacarse por su pérdida de valor, volatilidad e incapacidad de funcionar como reserva, quedando alineada con otras monedas afectadas por desequilibrios macroeconómicos severos.

La peor y la mejor inversión fuera de las Bolsas

Dentro del universo no bursátil, el ranking fue extremo.

Por un lado, el peso argentino apareció entre los activos con peor desempeño del año, afectado por inflación persistente, desconfianza estructural y falta de estabilidad monetaria, incluso en un escenario internacional que no castigó al dólar sino a las economías más frágiles.

En el extremo opuesto, la mejor inversión no bursátil de 2025 fue la plata, que registró una suba del 144%, liderando ampliamente el ranking global. Le siguieron el platino (+121%), el paladio (+83%) y el oro, que avanzó 64%, marcando su mejor desempeño anual desde fines de los años 70.

Estos activos no solo superaron a la inflación internacional, sino que ofrecieron una cobertura contundente frente a la depreciación de las monedas débiles, incluida la argentina.

Dólar débil, tensiones globales y refugios reales

El informe destaca que 2025 estuvo atravesado por múltiples focos de incertidumbre: conflictos geopolíticos en Ucrania y Medio Oriente, dudas sobre la política monetaria de los bancos centrales, temores a burbujas vinculadas a la inteligencia artificial y un dólar que perdió más del 13% frente al euro.

En ese escenario, los metales preciosos funcionaron como refugio global, impulsados por la demanda de bancos centrales, la cobertura frente a la inflación y la búsqueda de activos reales ante la volatilidad financiera.

En contraste, otras materias primas como el cacao —tras años de precios récord— y el petróleo cerraron el año con fuertes caídas, mientras que las criptomonedas terminaron mayoritariamente en rojo luego de haber marcado máximos históricos durante el año.

 

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