Santa Fe definió sus prioridades para participar del Consejo de Control de la Vía Navegable Troncal, el organismo encargado de monitorear el funcionamiento de la Hidrovía Paraná-Paraguay. Con Mónica Alvarado como representante titular y Jorge Henn como suplente, la provincia buscará impulsar cambios en la infraestructura portuaria, ampliar el transporte fluvial de cargas y fortalecer la integración logística con Rosario.
La incorporación provincial al organismo quedó formalizada mediante el decreto 1865/2026, firmado por el gobernador Maximiliano Pullaro y el ministro de Desarrollo Productivo, Gustavo Puccini. La representación estará a cargo de dos funcionarios de la Secretaría de Transporte y Logística, con el objetivo de intervenir en una agenda que tiene impacto directo sobre los costos de transporte y la competitividad exportadora.
Uno de los principales desafíos será mejorar las condiciones de navegación para el ingreso de embarcaciones al puerto de Santa Fe. La propuesta oficial apunta a desarrollar un esquema que permita aprovechar la infraestructura existente y aumentar el movimiento de cargas mediante barcazas.
“La Hidrovía es una autopista que pasa enfrente de nuestras casas y es absolutamente necesaria para que bajen los costos, lo que implica más competitividad y empleo”, sostuvo Henn al referirse a la importancia del corredor fluvial para la economía santafesina.
El puerto de Santa Fe busca ganar competitividad
El acceso náutico al puerto de la capital provincial aparece entre los temas centrales de la agenda. Según explicó Henn, el objetivo no pasa por recuperar un modelo tradicional de puerto de ultramar, sino por adaptar la infraestructura a las características actuales del sistema logístico regional.
En ese sentido, señaló que será necesario analizar el ancho de solera —la sección del fondo del canal navegable— y las tareas de dragado necesarias para facilitar el ingreso de una mayor cantidad de barcazas.
La iniciativa apunta a mejorar la viabilidad económica de las operaciones y a conectar al puerto santafesino con un sistema productivo que ya cuenta con una importante concentración de terminales privadas entre Arroyo Seco y Timbúes.
El desarrollo del transporte fluvial de bajo calado permitiría complementar la operatoria de los grandes puertos agroexportadores y ofrecer alternativas para movilizar cargas regionales. Sin embargo, su expansión también dependerá de las condiciones de navegación, la disponibilidad de servicios y los costos operativos.
Una nueva ley de cabotaje para impulsar las barcazas
Otro de los planteos de Santa Fe será promover una nueva Ley de Cabotaje nacional que facilite el transporte fluvial de mercancías entre puertos argentinos.
Henn consideró que la falta de un marco normativo adecuado limita el crecimiento de esta modalidad logística. “El cabotaje fluvial es el equivalente a los vuelos de cabotaje. Hoy prácticamente no existe y su ausencia frena todo el desarrollo del sistema barcacero y de bajo calado”, afirmó.
El objetivo es generar condiciones para que el transporte por agua pueda ganar participación en los desplazamientos internos de mercadería, con potencial para reducir costos y complementar las alternativas terrestres.
Para respaldar las propuestas, la provincia prevé trabajar con la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y la Universidad Nacional de Rosario (UNR), que aportarían asesoramiento técnico para evaluar las alternativas de infraestructura y operación.
Santa Fe proyecta concesionar su terminal de contenedores
En paralelo, el Gobierno provincial avanza con la decisión de concesionar al sector privado la terminal de contenedores del puerto de Santa Fe. Según Henn, el proceso se encuentra en una etapa avanzada y es impulsado desde el ente portuario que preside Leandro González.
El argumento central es la necesidad de incorporar experiencia comercial y operativa para conectar la carga regional con las principales rutas marítimas internacionales.
La intención, explicó el funcionario, es mantener el carácter público del puerto y la reserva de cargas, pero transferir la operación de la terminal a un actor con conocimientos específicos del negocio logístico y capacidad para vincularse con las navieras.
La concesión busca mejorar la operatoria y generar condiciones para captar nuevos flujos comerciales. El desafío será encontrar un esquema que permita atraer inversiones y actividad sin perder el papel estratégico del puerto dentro de la infraestructura provincial.
Una estrategia conjunta con el puerto de Rosario
La agenda santafesina también contempla una mayor coordinación entre el puerto capitalino y la terminal rosarina. La propuesta es que ambas instalaciones puedan complementar sus operaciones, canalizar diferentes tipos de cargas y contribuir a reducir los costos de transporte para las empresas de la región.
La articulación adquiere relevancia en una provincia con una fuerte concentración de actividades agroindustriales y exportadoras, donde la eficiencia logística influye directamente en la competitividad de los productos.
El desarrollo de servicios fluviales, la mejora de los accesos y una mayor integración entre terminales podrían ampliar las alternativas disponibles para el empresariado santafesino. No obstante, la concreción de esos objetivos dependerá de las inversiones, las condiciones operativas y los acuerdos que puedan establecerse entre los distintos actores.
El control de la Hidrovía y los costos logísticos
La participación de Santa Fe en el Consejo de Control también apunta a seguir de cerca aspectos vinculados con el dragado, el balizamiento, las tarifas de peaje y el impacto ambiental de las intervenciones sobre el sistema navegable.
Para Henn, el organismo debe funcionar como una herramienta de seguimiento permanente que permita detectar problemas operativos y responder ante contingencias, incluidas las variaciones climáticas que afectan los niveles del río.
La discusión es estratégica para la provincia: las condiciones de navegación y el costo de utilizar la Hidrovía repercuten sobre el transporte de granos, subproductos y otras mercancías destinadas a los mercados internacionales.
Con la designación de sus representantes, Santa Fe buscará llevar al ámbito de control una agenda que combina infraestructura, regulación y desarrollo comercial. El objetivo es fortalecer la participación de los puertos provinciales en la red logística nacional y ampliar las alternativas para movilizar la producción regional.
























