La burocracia tiene un costo que también se mide en tiempo. En la Argentina, una pequeña empresa debe destinar, en promedio, 783,76 horas al año al cumplimiento de obligaciones administrativas. La cifra equivale a 98 jornadas de ocho horas, según el resumen ejecutivo 2026 elaborado por Fundación Libertad, firmado por A. Leonardi, J. Bongiovanni y A. Rosa.
El relevamiento analiza las exigencias que acompañan tres momentos de la vida empresarial: la apertura, el funcionamiento y el cierre. El resultado muestra una carga persistente sobre un segmento que representa el 91,9% del total de las empresas privadas del país.
Aunque el tiempo requerido para las obligaciones de funcionamiento disminuye en 2026 respecto de 2024, el documento advierte que la carga burocrática sigue siendo elevada y su estructura no presenta cambios significativos. El resumen no precisa el porcentaje de esa reducción.
Abrir: más de 2.300 horas
La puesta en marcha de una Sociedad por Acciones Simplificada (SAS) requiere un promedio de 2.373,24 horas, de acuerdo con el estudio.
Dentro de ese proceso, la etapa de identificación y registro concentra la mayor carga, con 960 horas. El acceso a servicios básicos demanda otras 240 horas, mientras que los permisos e inscripciones municipales insumen 96 horas.
El informe también identifica diferencias entre actividades: el sector secundario, que comprende las actividades industriales y la construcción relevadas, enfrenta exigencias de apertura considerablemente mayores que las registradas en los sectores primario y terciario.
Funcionar: casi el 39% del año laboral
Una vez que la empresa está operativa, las obligaciones administrativas continúan consumiendo tiempo. Las 783,76 horas anuales calculadas por el estudio equivalen a aproximadamente el 38,9% de las jornadas laborales del año.
La comparación permite dimensionar la carga: son casi cuatro de cada diez jornadas de trabajo de una persona dedicadas a cumplir con esas exigencias.
También en esta instancia aparecen diferencias sectoriales. El sector secundario vuelve a ser el más intensivo en carga burocrática, con requerimientos que superan ampliamente a los del primario.
Cerrar: otras 1.269 horas
El cierre de una pequeña empresa tampoco es un trámite breve. Según el relevamiento, demanda un promedio de 1.268,56 horas, distribuidas en tres etapas.
La disolución requiere 284,56 horas; la liquidación, 384 horas; y el registro y las notificaciones, 600 horas. Esta última instancia concentra la mayor parte del tiempo necesario para completar la salida formal de la actividad.
A diferencia de lo observado en la apertura, las exigencias de cierre son más homogéneas entre sectores. El informe señala que esto sugiere la existencia de procedimientos transversales que afectan de manera similar a las distintas actividades económicas.
Qué actividades se analizaron
Para el estudio se seleccionaron actividades representativas de los tres grandes sectores productivos: explotación agropecuaria mixta, en el primario; fabricación de plásticos y caucho sintético y construcción, en el secundario; y comercio minorista no especializado y telecomunicaciones, en el terciario.
La conclusión del documento es que abrir, sostener y cerrar una pequeña empresa en la Argentina exige tiempos prolongados y una elevada complejidad administrativa. La reducción observada en las horas de funcionamiento frente a 2024 todavía no modifica ese diagnóstico.






























