Inversiones y financiamiento: la mirada de Allaria sobre las oportunidades y los riesgos hacia 2027

Mauro Picardi y Juan Manuel Redolfi, del equipo comercial de Allaria en Rosario, analizan las alternativas en pesos y dólares, las herramientas de financiamiento para pymes y el potencial de la energía, el agro y la minería.

¿Qué alternativas tienen los ahorristas que durante años se refugiaron en el dólar? ¿Cómo pueden las pymes ampliar sus fuentes de financiamiento y mejorar el manejo de su liquidez? ¿Qué oportunidades ofrecen la energía, el agro y la minería, y cuánto pesa el escenario electoral de 2027 en las decisiones de inversión? Estos interrogantes atraviesan la conversación con Allaria, una de las firmas más reconocidas del mercado de capitales argentino, que amplió su actividad hacia un ecosistema de servicios financieros con presencia en la economía real.

Para conocer su mirada, dialogamos con Mauro Picardi, responsable comercial de Allaria en Rosario, y Juan Manuel Redolfi, integrante del equipo comercial de la firma en la ciudad. A lo largo de la entrevista, analizan los cambios que observan en el comportamiento de los inversores, las alternativas en pesos y dólares para distintos perfiles de riesgo y las herramientas que permiten a las empresas acceder al mercado de capitales.

También explican la expansión de Allaria hacia el agro, el real estate y los seguros, y plantean qué condiciones consideran necesarias para que el ahorro se traduzca en financiamiento productivo. Una conversación sobre las decisiones financieras de empresas e individuos, entre las necesidades del presente y las oportunidades de largo plazo.

¿Qué es Allaria, qué lugar ocupa hoy en el mercado financiero argentino y qué servicios ofrece específicamente a las PyMEs desde su área de financiamiento?

Mauro Picardi:  Allaria nació hace casi 60 años como sociedad de bolsa y se convirtió en una de las ALyC más reconocidas del mercado de capitales argentino. Hoy somos mucho más que eso: evolucionamos hacia lo que definimos como un ecosistema de oportunidades de inversión, una plataforma integral que acompaña a empresas e individuos en todas las dimensiones de su vida financiera, no solo en la gestión de sus excedentes. Eso implica estar presentes en la economía real. Participamos en proyectos de real estate, tenemos participación en el Banco del Sol (junto con SanCor Seguros), operamos en el agro a través de Allaria Agro, contamos con un broker de seguros y tenemos presencia internacional a través de brokers en el exterior. La idea es simple: el cliente no debería necesitar ir a cinco lugares distintos para resolver sus necesidades financieras. Parte de esa filosofía se traduce en una política clara de federalización: Allaria está abriendo oficinas en el interior productivo del país para estar más cerca de los clientes. Ya tenemos presencia en Rosario, Córdoba y Salta, y proyectamos seguir creciendo con oficinas en Neuquén y Mendoza, donde está el corazón del agro, la energía y la industria. Para el segmento pyme en particular, nuestra propuesta de valor tiene tres ejes. El primero es el financiamiento: a través de Argenpymes, la SGR más grande del país, con más de 6.000 clientes y $650.000 millones en avales, acompañamos a las empresas para que accedan a cheques electrónicos avalados, adelanto de facturas y mejores líneas bancarias. El segundo es la liquidez, con Allaria Fondos, la gestora independiente número uno por activos bajo administración. Y el tercero es la transaccionalidad, con Allaria+, una plataforma gratuita de cobros y pagos que funciona como un home banking para pymes, con tarjetas prepagas virtuales, CVU propio y saldo remunerado.

¿Cómo está viendo Allaria el momento actual de la economía argentina y qué cambió en el comportamiento de los inversores respecto de los últimos años?

Mauro Picardi: La Argentina está atravesando un cambio estructural profundo, una transformación que consideramos consolidada e irreversible. Vemos que, en los próximos años, la cuenta corriente, es decir, la diferencia entre exportaciones e importaciones, será superavitaria. Sectores estratégicos como el agro, la energía y la minería ya operan bajo una lógica de mercado orientada a la exportación, y el país está alineado con una demanda mundial de commodities sostenida por tensiones geopolíticas que no se resolverán en el corto plazo. Ese es el punto de partida. En lo fiscal, entendemos que para esta administración es una bandera, y esa bandera es inquebrantable. En cuanto a si esa trayectoria continuará con otra administración de distinto color político, el mercado no tiene un grado de convencimiento absoluto, y eso se refleja en los precios de los bonos y, por ende, en el riesgo país. El inversor, tanto local como internacional, ya no se refugia únicamente en el dólar. Busca activos que capitalicen el flujo de dólares que genera la economía real, que rindan y, por sobre todo, que tengan buen nivel crediticio.

Con una inflación mucho más baja que en el pasado reciente, ¿qué alternativas están apareciendo para los ahorristas que durante años se refugiaron principalmente en el dólar?

Juan Manuel Redolfi: En los últimos tres años, quienes se quedaron solo en dólares perdieron en términos reales: la tasa de LECAPs y bonos CER superó ampliamente la suba del tipo de cambio. El dólar dejó de ser la cobertura automática. Hoy el ahorro se reconvierte según el perfil. Para los más conservadores, que prefieren mantenerse en dólares y no tomar mayores riesgos frente al evento electoral, el bono soberano AO27 se presenta como el producto ideal por vencer durante la actual administración. Por esa mayor seguridad relativa al resto de la curva, y por las restricciones que todavía generan una diferencia entre el valor de los dólares depositados en Argentina y los depositados en el exterior, ofrece un rendimiento poco atractivo: menos del 4% El resto de los bonos soberanos en dólares se encuentran afectados en mayor o menor medida por el riesgo que le asigna el mercado a los distintos escenarios post-elecciones. Para perfiles más agresivos, o que mantienen una tesis más optimista respecto de la reelección, la reciente suba de tasas internacionales dejó a los bonos de mayor plazo de vencimiento con rendimientos superiores a los dos dígitos, con algún retorno adicional ofrecido por los bonos en dólares bajo legislación argentina (cerca del 11%). Para quienes prefieren salir del riesgo soberano manteniendo la exposición en dólares, las obligaciones negociables de empresas de primer nivel como Pampa, YPF o Vista ofrecen rendimientos de entre 5% y 7% anual en sus tramos más largos, con el respaldo de compañías que generan dólares genuinos y tienen fundamentals sólidos. En pesos hay un universo amplio: con vencimiento en 2027, tasa fija cercana al 2% mensual o inflación más 4% anual, una buena cobertura si la inflación baja menos de lo esperado. Para más apetito de riesgo, bonos duales CER-TAMAR o Dólar-TAMAR posteriores a la elección rinden más de TAMAR + 9% en los plazos largos. En todos los casos el contexto electoral pesa: la prudencia no desapareció, se sofisticó, y ahí está el rol del asesor. En todos los casos, el contexto electoral de 2027 es una variable presente, y las compañías lo tienen muy en cuenta a la hora de definir su estrategia. Y ese es exactamente el rol del asesor: ayudar a cada cliente a encontrar el equilibrio entre rendimiento y riesgo que tiene sentido para su realidad particular.

¿El argentino está empezando a incorporar al mercado de capitales como una herramienta de ahorro de largo plazo o todavía sigue predominando una mirada de corto plazo?

Juan Manuel Redolfi: Hubo una democratización real del mercado de capitales: el acceso a herramientas e información es incomparablemente mayor que hace una década. Sin embargo, el chip del inversor argentino promedio sigue teniendo una impronta de corto plazo. Ante cualquier señal de volatilidad cambiaria, el reflejo sigue siendo cubrirse en dólares, aun cuando, como ocurrió en los últimos tres años, el tipo de cambio no subió en términos reales y esa decisión implicó resignar rendimiento. Tiene una explicación histórica: 2019 dejó una marca profunda, por la magnitud de la caída de los activos tras el resultado electoral, y ese trauma todavía opera en las decisiones de muchos inversores, especialmente mirando hacia 2027. Aun así, el cambio estructural que atraviesa la Argentina empieza a crear condiciones para pensar a más largo plazo. Va a llevar tiempo, pero la dirección es clara.

¿Qué oportunidades concretas ven hoy en bonos, acciones, fondos de inversión y otros instrumentos para un inversor argentino?

Juan Manuel Redolfi:  La respuesta varía según el perfil. En renta fija, como mencionamos recién, vemos valor en las ONs corporativas y en los bonos soberanos. En acciones, la oportunidad está en las empresas que lideran el cambio: el sector energético de Vaca Muerta, con YPF, Vista y Pampa. Los inversores pueden ser socios de sectores que hoy generan ingreso real de divisas . Para quienes priorizan la liquidez, los fondos comunes de inversión son una buena herramienta. Los de money market tienen un rendimiento anual esperado del 19% y los que invierten en LECAPs, del 20%, ambos con rescate inmediato; con rescate a 24 horas, el de ahorro a corto plazo apunta al 24%. En dólares, los fondos conservadores esperan entre 1% y 2,25% anual, y los moderados, entre 3,5% y 9%, según el plazo y la cartera. Y para perfiles más agresivos, hay fondos de acciones argentinas y latinoamericanas.

Argentina necesita volver a generar crédito para financiar inversiones. ¿Qué rol puede jugar el mercado de capitales en la recuperación del financiamiento de las empresas?

Juan Manuel Redolfi: Con el país cerrado al financiamiento internacional durante años, el mercado local creció desde adentro y la deuda corporativa a través de ONs se desarrolló mucho: el ahorro doméstico se canalizó hacia empresas que necesitaban financiarse, un círculo virtuoso que sigue en expansión. Para las pymes, la SGR actúa como puente: mitiga el riesgo ante el inversor o el banco y permite complementar el financiamiento con mejores tasas y plazos. Sin la licuación inflacionaria como válvula de escape, las empresas que ordenen su deuda y su capital tendrán una ventaja real. El mercado de capitales no reemplaza al crédito bancario: lo complementa y lo amplía.

Allaria tiene una fuerte presencia en el segmento PyME. ¿Qué están demandando actualmente las pequeñas y medianas empresas y qué instrumentos tienen disponibles para financiarse?

Mauro Picardi: Vemos una demanda creciente por el mercado de capitales como fuente complementaria al crédito bancario. El punto de entrada es la calificación en una SGR, que abre dos puertas: descontar cheques electrónicos avalados a tasas preferenciales y mejorar el perfil frente a los bancos. El cheque avalado es el instrumento más operado, porque permite financiar capital de trabajo sin consumir el cupo bancario. Lo nuevo, todavía incipiente, es el descuento de facturas de cobro electrónico: la empresa que ya vendió pero no cobró adelanta ese dinero sin endeudarse en el sentido tradicional. Las más demandadas son las de proveedores de Vaca Muerta, oil & gas y minería, porque sus pagadores son de primer nivel y el riesgo es menor. Hoy una pyme rosarina puede financiarse con las mismas herramientas que una corporación, sin la burocracia bancaria tradicional.

El ecosistema de Allaria también incorpora agro, real estate y otras áreas de la economía real. ¿Por qué decidieron ampliar el negocio más allá del brokerage tradicional y qué oportunidades están viendo en esos sectores?

Mauro Picardi: La decisión de ampliar el ecosistema responde a una lógica muy concreta: el cliente tiene necesidades que van mucho más allá de comprar y vender acciones o bonos. Cuando un cliente confía en Allaria para gestionar sus inversiones, lo natural es que también quiera nuestra opinión y acompañamiento en otras decisiones financieras importantes: si comprar un inmueble, cómo financiar su campo, cómo cubrir sus riesgos con un seguro adecuado, cómo operar en el exterior. En agro, Allaria Agro integra el mercado de granos con el de capitales: corretaje, futuros, canjes e instrumentos para productores, acompañando al cliente agropecuario en toda su cadena de decisiones. En real estate, el valor de reposición de los inmuebles es hoy mayor que su valor de mercado, una brecha que se cerrará con la estabilización. Además, inmuebles y campo parecen conservadores, pero son ilíquidos e indivisibles; un instrumento bursátil permite fraccionar y disponer del dinero cuando se necesita. En seguros, la lógica es la misma que en el resto: el cliente que confía en nosotros para sus inversiones merece también que lo acompañemos en la cobertura de sus riesgos patrimoniales.

¿Qué condiciones deberían darse para que Argentina pueda tener un mercado de capitales mucho más profundo, con más empresas financiándose y más argentinos invirtiendo?

Mauro Picardi: Para un mercado de capitales más profundo entendemos que deberían consolidarse algunas variables. El problema ya no es la falta de divisas: dólares hay. Hace falta sostener la disciplina fiscal y el equilibrio monetario y cambiario, y que esa estabilidad se derrame hacia la economía real, más allá de los grandes motores exportadores. Si la macro sigue ordenada, si comienza una salida gradual de las restricciones cambiarias y si se concreta una eventual recalificación a mercado emergente, llegarán por decantación los flujos institucionales globales que el país necesita. Eso permitiría un mercado de capitales más profundo, que siga siendo el puente entre el ahorro y el financiamiento de la economía real.

De cara a 2027, ¿cuáles son los principales riesgos y oportunidades que debería tener en el radar un empresario o inversor argentino?

Mauro Picardi: En un año la población refrendará la administración actual o elegirá otra, y no está claro cuál será el menú de candidatos. Eso trae volatilidad: los inversores miran si la sociedad resiste este modelo hasta que el derrame sea más evidente. En el corto plazo, el ruido global por las tasas y el calendario electoral generarán turbulencias. Pero en el largo plazo el rumbo parece claro y difícil de revertir, al menos en la generación de dólares: hay inversiones muy grandes comprometidas por el RIGI en energía, minería y agro. Esos son dólares genuinos que van a ir entrando día a día y es muy difícil que eso desaparezca o se frene gane quien gane. La oportunidad está en posicionarse en los sectores que hoy traccionan la economía.

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