Los productores ganaderos del norte de Santa Fe trabajan contrarreloj para retirar hacienda de las islas del Paraná antes de que la creciente cubra los terrenos. El operativo enfrenta dos obstáculos: una sola embarcación para trasladar animales y dificultades para conseguir campos donde alojarlos.
La urgencia alcanza especialmente a los departamentos de General Obligado y San Javier, donde se espera que impacte primero el avance del agua. Allí, los ganaderos comenzaron a mover sus rodeos hacia tierras más altas, con un margen que se acorta a medida que sube el río.
El problema exige resolver dos cuestiones al mismo tiempo: cómo sacar la hacienda y dónde recibirla. Cada traslado necesita un destino disponible, por lo que la capacidad de transporte y el acceso a campos se vuelven determinantes para anticiparse al pico de la creciente.
Hasta 200.000 cabezas
La escala del movimiento es considerable. Productores de General Obligado estiman que en las islas, la costa y otras áreas cercanas inundables del departamento hay entre 120.000 y 200.000 cabezas en producción. En San Javier, más al sur, la cifra rondaría los 30.000 animales.
Las estimaciones abarcan la hacienda ubicada en las zonas expuestas, cuyos traslados ya comenzaron. No representan un recuento de animales que permanezcan aislados ni de pérdidas registradas.
Para los productores, la velocidad de la creciente agrega presión a una tarea que conocen, pero que requiere coordinar transporte, personal y lugares de recepción en un período reducido.
El agua acorta los plazos
En Reconquista, cabecera de General Obligado, el Paraná alcanzó los 4,50 metros, según el registro del Instituto Nacional del Agua citado en la información difundida. Aunque ese nivel todavía se encontraba por debajo de los umbrales de alerta y evacuación, la tendencia ascendente impulsó los movimientos preventivos.
El punto de alerta está fijado en 5,10 metros y el de evacuación, en 5,30 metros. Al momento de ese registro, faltaban 60 centímetros para alcanzar el primero y 80 para llegar al segundo.
Esas referencias ayudan a dimensionar la evolución del río, pero la actividad ganadera en terrenos insulares obliga a actuar con anticipación: esperar a que el agua cubra los campos reduce el tiempo disponible para organizar la salida.
Una creciente rápida
El vicepresidente de la Sociedad Rural de Reconquista, Augusto Gastaldo, describió la situación como “bastante compleja”. Si bien las evacuaciones de hacienda forman parte de los antecedentes productivos de la región, señaló que esta vez la principal dificultad es la rapidez del avance del agua.
“Hoy se está dando un panorama complicado por la rapidez con la que el agua vino y el corto período con el que los ganaderos se tienen que arreglar para sacar los animales”, advirtió.
Con los traslados en marcha, la prioridad es retirar la mayor cantidad posible de hacienda antes del pico. Para los ganaderos del norte santafesino, disponer a tiempo de transporte y de un campo receptor define la posibilidad de completar ese movimiento.






























