Sembrar antes y poner más semillas por metro cuadrado son dos de las principales decisiones que analizan los productores de soja de la región núcleo para anticiparse a El Niño. La estrategia también contempla reducir la distancia entre surcos, utilizar variedades de ciclos más cortos y elegir materiales según el potencial de cada lote.
El objetivo es obtener más kilos por hectárea y reducir el riesgo de tener que resembrar si las lluvias complican la implantación. Así lo describe el informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario, correspondiente al 15 de octubre, que recoge las decisiones de técnicos y productores de distintas localidades.
La planificación se desarrolla sobre una intención de siembra de 4,5 millones de hectáreas, un 2% más que en la campaña anterior. La soja gana superficie frente a otros cultivos, aunque permanece 700.000 hectáreas por debajo del promedio de los últimos 15 años, de 5,2 millones.
Hasta siete días antes
En Corral de Bustos, los productores con superficies importantes buscan comenzar alrededor del 15 de octubre, cuando lo habitual es hacerlo después del 20. El adelanto previsto es de cuatro a siete días.
La decisión apunta a aprovechar las fechas de mayor potencial de rendimiento, organizar la logística y minimizar los problemas de implantación ante un posible aumento de las precipitaciones.
El calendario presenta diferencias dentro de la región. En Pergamino, el mayor movimiento se espera alrededor del 20 de octubre y son pocos los productores que anticiparían las labores. En Carlos Pellegrini, se proyecta una actividad más intensa hacia los últimos días del mes.
En María Susana, la intención de comenzar la soja de primera se mantiene alrededor del 1° de noviembre. Las fechas se ajustan a las condiciones de cada zona y a la preparación de los lotes.
Más semillas por m²
En Bigand, los técnicos analizan aumentar la densidad de siembra con una finalidad específica: asegurar el nacimiento del cultivo ante eventuales excesos de lluvia.
Lograr una buena implantación desde el primer intento es una de las prioridades. La posibilidad de tener que resembrar explica por qué la cantidad de semillas por metro cuadrado entra en revisión.
En esa localidad, la humedad del suelo es óptima, pero las temperaturas todavía no acompañan. La intención es comenzar después del 20 de octubre, ajustando el ritmo de trabajo a las condiciones ambientales. También quedan pendientes aplicaciones para controlar malezas y preparar los campos.
Surcos más cercanos
En María Susana, la propuesta combina densidades más altas y menor distancia entre surcos, con el propósito de maximizar los rendimientos.
“Para maximizar rindes planificamos usar densidades altas, con un achicamiento entre surcos”, explican los técnicos consultados por GEA.
El planteo busca aprovechar la disponibilidad de agua mediante cambios en la cantidad y distribución de las plantas. Esa decisión forma parte de los ajustes de manejo para una campaña en la que las lluvias pueden mejorar el potencial productivo, pero también dificultar el establecimiento del cultivo.
Las malezas ponen condiciones
La oportunidad de adelantar la siembra dependerá también del trabajo previo. En Bigand, el control de malezas problemáticas aparece entre las principales preocupaciones.
Los asesores buscan las combinaciones de herbicidas más eficaces para cada situación y señalan que la fecha de implantación de cada lote quedará definida cuando se consiga un control adecuado.
Las aplicaciones pendientes y la preparación de los campos pueden limitar el aprovechamiento de una ventana de buen tiempo. Por eso, el manejo de malezas integra la estrategia para anticiparse a las precipitaciones.
Semillas según el ambiente
La selección de variedades se ajustará a la capacidad productiva de cada lote: materiales de mayor potencial para los mejores ambientes y otros más estables para aquellos con mayores limitaciones.
El informe también recoge expectativas de una mayor compra de semilla fiscalizada. Los técnicos citados estiman que, en los planteos descriptos, podría cubrir cerca del 50% de la superficie, en reemplazo de semilla propia.
Ese cambio aparece asociado a la expectativa de un salto en el nivel tecnológico de la campaña y a una elección más precisa de los materiales.
Más lugar para ciclos cortos
En Corral de Bustos, donde predominan las variedades del grupo IV largo, se espera una mayor participación de grupos IV cortos y III largos.
El propósito es aprovechar mejor las ventanas de siembra ante un escenario de mayores precipitaciones. La elección del ciclo se suma al adelantamiento de las labores como herramienta para ajustar el manejo al clima.
El oeste necesita agua
Aunque la planificación contempla el riesgo de excesos, la disponibilidad de humedad sigue siendo desigual.
El informe señala que, para llevar las reservas del suelo a niveles óptimos, durante los siguientes quince días se necesitan entre 80 y 140 milímetros en el centro y, principalmente, en el oeste de la región núcleo. En el sudeste, los requerimientos oscilan entre 10 y 80 milímetros.
En Pergamino, Colón, Rojas y el extremo sur de Santa Fe, los técnicos describen buena disponibilidad de humedad, sin excesos y con suelos bien drenados. La preocupación hacia adelante es que las precipitaciones no se vuelvan excesivas.
Un freno desde Santa Cruz
El reporte explica por qué la señal de El Niño todavía no se tradujo en lluvias tan abundantes sobre la franja central del país.
Según el consultor Elorriaga, un sistema de alta presión sobre Santa Cruz favoreció una circulación persistente de aire frío desde el sudoeste, que limitó el ingreso de aire cálido y húmedo desde el norte.
A ese efecto se sumaron temperaturas del Atlántico por debajo de lo normal, que también moderaron el avance del aire tropical. El informe mantiene, de todos modos, la expectativa de un aumento de las precipitaciones hacia los últimos dos meses del año.
Trigo: mejora el 70% del área
Mientras se prepara la soja, el trigo muestra una recuperación: el 70% del área está en condiciones excelentes o muy buenas, frente al 62% de la semana anterior. Otro 28% presenta una condición buena y apenas el 2%, regular.
Los rendimientos esperados ofrecen diferencias locales. En Carlos Pellegrini y Bigand, las estimaciones se ubican alrededor de 40 quintales por hectárea. En María Susana, se esperan entre 40 y 50 quintales, aunque son pocos los lotes con capacidad para superar ese último valor.
La atención sanitaria se concentra en la fusariosis: el 15% del trigo regional ya transita la floración, su etapa de mayor susceptibilidad. Por ahora, las temperaturas frescas limitan las condiciones favorables para la enfermedad, que requiere humedad y temperaturas elevadas.
En Carlos Pellegrini comenzaron a detectarse mancha amarilla y roya, aunque sin una incidencia generalizada. En Bigand predomina la mancha amarilla y ya se realizaron controles. En Villegas y Piedritas, la presencia de enfermedades varía entre lotes, con una incidencia importante de roya en algunos casos.
Maíz: falta apenas el 2%
La siembra de maíz temprano está cerca de completarse: resta implantar el 2% de las 2,3 millones de hectáreas previstas, con los pendientes concentrados en el noroeste bonaerense.
En General Villegas, los atrasos responden tanto a la falta de humedad anterior a las últimas lluvias como a las dificultades para encontrar jornadas de trabajo después de las precipitaciones.
Las bajas temperaturas y la escasa radiación solar ralentizan el crecimiento y afectan la coloración de algunas plantas. En Corral de Bustos, los técnicos describen lotes de aspecto pálido, aunque mantienen una evaluación general muy buena del cultivo.





























